Durante mucho tiempo se pensó que la economía avanzaba en línea recta. Cuando llegaba una crisis, se esperaba que la recuperación alcanzara a todos y que, una vez retomado el crecimiento, los beneficios se repartirían de manera similar entre sectores, empresas y personas.
Hoy, esa idea ya no aplica. La tecnología avanza rápido y la forma de trabajar y hacer negocios cambió por completo.