México decidió reducir nuevamente su Línea de Crédito Flexible (LCF) con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un instrumento que ha mantenido activa desde 2009 para enfrentar choques financieros externos. Esta vez, el gobierno federal acordó un monto por 24 mil millones de dólares, cifra menor a la autorizada en 2023, con el objetivo de seguir desmontando gradualmente esta herramienta de emergencia.