Atlixco, Pue.- El correr de los pasos, el ondear de las banderas tricolores y el murmullo de rezos se mezclaron en el aire para anunciar la llegada de la Antorcha Guadalupana México–Nueva York ayer lunes, una tradición que, más que una carrera, se ha convertido en un puente espiritual entre quienes partieron en busca del sueño americano y los que aún esperan noticias de ellos en esta tierra.