La respuesta al llanto de un bebé es instintiva pues los padres lo toman en brazos y lo mecen hasta que se calme y el problema es que muchas veces el truco no funciona o falta tiempo suficiente para que el niño se duerma.
Sin embargo, un estudio realizado en el Instituto de Investigación de Ciencias Naturales Riken en Japón, fundado en 1917 y publicado en la revista Current Biology, encontró una fórmula para ayudar a los padres a tranquilizar a los niños cuando lloran y conseguir que se queden dormidos.