Kafka no escribió sobre México, pero el retrato de un sistema judicial que opera sin lógica visible y sin posibilidad de defensa que hizo en El proceso adquiere especial relevancia en nuestro contexto actual. Y es que, durante décadas, el Poder Judicial fue percibido como una élite cerrada, ajena a las necesidades del pueblo, y el acceso a la justicia dependía más del apellido o del despacho que de la ley misma.