una plaga que mantiene cerrada la frontera de Estados Unidos al ganado mexicano desde hace casi un año y que ya ha dejado pérdidas millonarias para productores y exportadores del país.
Ante este escenario, representantes del sector anunciaron que una de sus metas para 2026 será aumentar de manera importante las exportaciones de carne de res procesada hacia el mercado estadounidense. La intención es compensar el impacto económico que ha generado la suspensión del envío de ganado en pie, actividad que históricamente ha sido uno de los principales negocios para miles de ganaderos mexicanos.
De acuerdo con datos del Consejo Mexicano de la Carne, durante los primeros meses de este año las exportaciones de carne de res tuvieron un crecimiento superior al 20 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. La mayor parte de los embarques corresponde a carne fresca procesada en territorio nacional.
El cierre fronterizo obligó a modificar la dinámica de toda la cadena ganadera. Antes de las restricciones sanitarias, muchos productores enviaban becerros y ganado vivo a Estados Unidos para su engorda y procesamiento. Ahora, los animales deben permanecer más tiempo en México, lo que implica mayores gastos en alimento, mantenimiento y transporte.
Especialistas del sector señalan que este cambio también representa presión para rastros, empacadoras y plantas procesadoras, ya que la infraestructura nacional debe absorber un volumen mayor de animales. Aunque esto podría generar más actividad industrial dentro del país, también implica inversiones adicionales y costos operativos más altos.
El problema sanitario gira en torno al gusano barrenador, una larva de mosca que deposita huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente. Cuando nacen, las larvas se alimentan del tejido vivo, provocando infecciones graves que pueden causar la muerte del ganado si no se atiende a tiempo. La plaga había sido erradicada en México décadas atrás, pero volvió a detectarse tras su avance desde Centroamérica.
Datos oficiales reportan más de 25 mil casos detectados desde finales de 2024. Aunque Chiapas concentra la mayor cifra acumulada, entidades como Veracruz y Puebla registran actualmente varios de los casos activos más preocupantes. Incluso se han identificado contagios en perros, lo que encendió alertas sanitarias en distintas regiones del país.
Para contener la propagación, autoridades mexicanas y estadounidenses mantienen operativos conjuntos que incluyen la liberación de moscas estériles en estados del norte y zonas cercanas a la frontera con Texas. Esta técnica busca reducir la reproducción del insecto y disminuir gradualmente la presencia de la plaga.
Además, en Chiapas avanza la construcción de una planta especializada para la producción de moscas estériles, considerada una pieza clave dentro de la estrategia sanitaria. Se espera que las instalaciones comiencen a operar en las próximas semanas.
Mientras tanto, productores ganaderos enfrentan incertidumbre por la duración de las restricciones comerciales y por el impacto económico acumulado. Organizaciones del sector consideran que, aunque el aumento en las exportaciones de carne procesada podría ayudar a aliviar parte de las pérdidas, la recuperación total dependerá de la reapertura de la frontera y del control definitivo del brote sanitario.
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xmh