Ayer era el todopoderoso.
Hoy permanece en las sombras.
Y en la clandestinidad, pese a ser Senador y contar con fuero.
Ayer, nadie se movía sin su aprobación.
Quitaba y ponía funcionarios.
Todo, absolutamente todo, pasaba por su oficina.
Desde su “búnker”, la Secretaría de Gobernación del Gobierno de Sinaloa, Enrique Inzunza Cázarez, era quien realmente mandaba y ordenaba.
¿Y el mandatario Rubén Rocha Moya?
Estaba para firmar y presidir los actos oficiales.
Nada más.
Del 2021 al 2023, Enrique Inzunza fue el número uno.
Y el salto al Senado de la República –en 2024– fue para afianzar su postulación al Gobierno de Sinaloa en 2027.
Sí, de Badiraguato –tierra de Los Chapos- al Palacio de Gobierno.
Tal y como lo hizo Rubén Rocha, también de Badiraguato.
Más el gozo se fue al pozo.
Y en un abrir y cerrar de ojos se derrumbó el castillo de poder de los hermanos, políticamente hablando, Rocha-Inzunza.
La bomba mediática estalló cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos demandó al gobierno de México –miércoles 29 de abril– la extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; del alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez; del Senador Enrique Inzunza y 7 funcionarios y ex funcionarios sinaloenses.
Acción judicial que derivó en la separación del Gobierno de Rocha Moya y del edil Juan de Dios Gámez.
Para continuar con la posterior entrega a la justicia estadounidense del general en retiro Gerardo Mérida y de Enrique Díaz, ex secretarios de Seguridad y Finanzas respectivamente.
GOBIERNO PODRÍA ENTREGAR A INZUNZA A ESTADOS UNIDOS
El periodista Mario Maldonado en su columna de El Universal escribió:
Si el gobierno de Claudia Sheinbaum quiere enviar una señal de cooperación a Estados Unidos en el caso de Sinaloa, el senador Enrique Inzunza se perfila como el primer sacrificado.
Aclara:
No porque la acusación en su contra sea necesariamente más graves que la del gobernador con licencia Rubén Rocha, sino porque políticamente cuesta menos y procesalmente vale más.
En los círculos de seguridad donde se sigue el caso, la lectura es que Estados Unidos iría primero por quien pueda validar testimonios y acercar a los fiscales estadounidenses al objetivo de mayor peso.
El Departamento de Justicia estadounidense colocó en el mismo expediente al mandatario con licencia y demás coacusados, quienes están señalados de haber formado parte de una red de protección al Cártel de Sinaloa, particularmente a Los Chapitos.
El expediente está depositado en la temida Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, donde se han llevado algunos de los casos más emblemáticos de funcionarios y políticos, como del exsecretario de Seguridad de México, Genaro García Luna.
Enrique Inzunza se ha negado a renunciar a su fuero como senador, pese a las solicitudes de Palacio Nacional. Su peso dentro de toda la investigación del Departamento de Justicia estadounidense es real.
Aparece en las investigaciones como participante directo en la estructura que habría facilitado acuerdos con el grupo criminal de Los Chapitos.
Acotándose, que mientras crecían versiones sobre una posible entrega o detención en San Diego, California, Inzunza publicó mensajes en redes sociales desde Badiraguato en un aparente intento de desviar la señal de que sigue en Sinaloa y no negocia una salida con autoridades de Estados Unidos.
Pero el reloj puede acelerarse rápidamente.
Dos exfuncionarios del círculo cercano de Rocha Moya ya están bajo control de autoridades norteamericanas.
Sus testimonios llevarán ineludiblemente hacia Inzunza, antes que Rubén Rocha.
Por eso, Inzunza luce como el favorito a ser entregado como ofrenda a Estados Unidos, concluye el periodista Mario Maldonado.
No hay la menor duda… la justicia alcanzó a Rubén Rocha y a Enrique Inzunza.
Según ellos permanecen en algún lugar de Sinaloa.
Pero van 22 días de silencio total de Rubén.
Y de mensajes en redes de Enrique.
Ayer en el cielo.
Hoy en limbo.
¿Lo mejor está por venir?
Al tiempo.
clh