Un pequeño grupo burócratas de altos vuelos, galanes otoñales, asiduos a la cuota y los favores forzados, se incrustó en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Puebla, sin que nadie le haya puesto un freno.
Son, junto con Juan Gregorio Montero García, el director del Hospital del ISSSTEP, la antítesis de la narrativa de la 4T que tutela derechos, igualdad y sobre todo, respeto a la mujer.
La evidencia es abundante, aunque nadie en la estructura del propio Instituto ha querido tomar nota, escuchar las voces de enojo y, menos conocer de los atropellos que atentan contra la dignidad de trabajadoras y trabajadores.
Se trata de Julio Francisco Curioca, protegido de Montero García y Juan Carlos Martínez, subdirector de Finanzas. Los favores sexuales de los que se duele un grupo de trabajadoras a llegado a niveles intolerables, como consta en las evidencias que llegaron a manos del autor de la columna.
La cloaca se destapó tan pronto se conoció las malas formas con la que opera el director del Hospital del ISSSTEP frente al encargado del Despacho de Enseñanza e Investigación, Pierre Mitchel Aristil, un afrodescendiente a quien el funcionario ha tachado de “esclavo”, “pendejo” y de “partirle la madre”, como consta en las quejas interpuestas formalmente.
Sobra decir que copias de los documentos entregados en las oficinas del presidente del Comité de Igualdad y No Discriminación, Enrique Nácer Hernández y de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla, Rosa Isela Sánchez Soya están en poder de esta columna.
“Me gustaría su atención y apoyo para ser escuchadas. Un trabajador del ISSSTEP que está bien parado con los directores (Montero García, Juan Carlos Martínez) abusa del poder con las compañeras, siendo víctimas de acoso sexual y laboral. El funcionario es Julio Francisco Curioca”.
Las advertencias llegan luego de la petición expresa para obtener favores sexuales. Si la negativa es la respuesta, llega la amenaza: pérdida del empleo si no hay acostón. Así de simple, así de ofensivo.
Se trata de una práctica reiterada en las áreas médica y administrativa que refleja un patrón de conducta detrás de un conjunto de personajes que va en sentido inverso a la política pública en el gobierno estatal que ha reiterado la convicción por la protección e impulso de los derechos y dignidad de las féminas.
No solo hay evidencia de un trato indigno, sino al que al mismo esconde a un depredador sexual tutelado por dos mandos en la estructura del Instituto que se supone provee de salud a los trabajadores del gobierno y los poderes Legislativo y Judicial.
No sería extraño, pero si altamente probable, que ante el inmovilismo que han mostrado Enrique Nácer, un tránsfuga de gobiernos panistas y priistas y la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en Puebla, en su mundito, acostumbrados a esperar línea para actuar frente a este clima de abuso, xenofobia y acoso sexual, el caso caiga otra vez en Citlalli Hernández, la titular Secretaría de las Mujeres del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Al fin y al cabo, para eso se dijo que llegaron todas, no solo ella.
@FerMaldonadoMX
clh