Alejandro Armenta ya entró en modo campaña, algo que le gusta hacer al mandatario, es un animal político en todo el sentido de la palabra.
No es gratuito que el gobernador haya comenzado a hacer sus recorridos por las principales cabeceras distritales del estado, como ocurrió en Tehuacán y luego en Atlixco, plazas que se han complicado políticamente hablando, debido a la polarización de los grupos morenistas por la lucha por las candidaturas que su propio partido aceleró y que determinó el consejo político de adelantar los tiempos electorales.
La presencia del mandatario en estos lugares no es gratuita, sabe de la polarización de fuerzas y del riesgo de que la fractura ponga en riesgo la plaza, así como también las malas administraciones municipales.
Alejandro Armenta ya se ha hecho encima el peso de la elección, consciente de que lo que está en juego es nada más, ni nada menos que lo que será la segunda parte de su administración, pero, sobre todo, su sucesión gubernamental.
El gobernador, a pesar de que aún no cumple ni su segundo año al frente del gobierno de Puebla, enfrenta ya el dilema de hacer frente a la elección que se avecina, la cual no solo es un referéndum para su gestión y, reitero, marcará la línea de la sucesión poblana.
Dicen los que saben que cuando un gobernador elige a su sucesor, en realidad está eligiendo a su verdugo y cómo quiere terminar cocinado, si a fuego rápido o a fuego lento.
Melquiades Morales Flores, el sabio de Santa Catarina los Reyes acuñó hace muchos años también una buena frase: “Se gobierna mejor con la oposición”, esto a que su relación como gobernador fue mejor con el panista Luis Paredes que con el priista Mario Marín Torres, siendo ambos presidentes municipales de la capital.
Con base en esto, la prioridad del mandatario para hacer frente a todo esto que se avecina es sin duda ganar la mayor parte de los distritos federales locales que van a estar en juego en el 2027, para congraciarse con la presidenta Sheinbaum, quien a pesar de que busca incidir en la elección de los 60 alcaldes de ciudades prioritarias, no pierde de vista que, para ella, lo principal es mantener la mayoría calificada en San Lázaro y con un coordinador de bancada que ahora sí sea suyo.
La misión de ganar los 16 distritos se ve complicada, más no imposible de conseguir.
La segunda prioridad para Armenta, pero no por eso menos importante, es garantizar la mayoría de los distritos locales, lograr tener ahora sí mayoría de simpatizantes suyos representando a las demarcaciones de la entidad, para garantizar un cierre de administración sin saltos y hacer frente a lo que será el cierre de su gestión en el 2030.
Una vez que logre estas dos encomiendas, viene la parte que pudiera parecer más complicada, pero que si se analiza fríamente no es tan importante como las otras dos anteriores y que es mantener para su grupo el control de las ciudades más importantes del estado.
Y es este último punto el medular para el cierre de su gestión, pues ganar la capital o algunos municipios de la zona conurbada no es tan importante para el mandatario y aquí toma sentido lo dicho por Melquiades Morales, luego de la derrota de su candidato Carlos Alberto Julián y Nácer: “Se gobierna mejor con la oposición”.
Si Armenta logra imponer candidato o candidata en la capital, si es importante para él ganar, lo mismo que en los demás municipios en donde los representantes lleven su sello, pero si no son gente de su grupo político, se puede dar el lujo de perder, mientras le entregue buenas cuentas a la presidenta con sus diputaciones federales y para él con sus diputaciones locales.
Lo anterior se puede corroborar con lo que pasó en 2021 en donde Miguel Barbosa se dio el lujo de perder de la capital y siguió gobernando con el mismo poder, el cual acabó solo con su muerte el 13 de diciembre de 2022, porque tenía el control del Congreso el cual estaba en manos de su incondicional, Sergio Salomón. Incluso hasta especulando, si Barbosa no se hubiera muerto tal vez hubiera impuesto como su candidato a quien después despacho como gobernador sustituto.
El dueño del tablero es el gobernador, quien ya lo dije juega con las piezas blancas y sus oponentes con las negras.
Juan Rivera pone en jaque el huachicol. Muy pocos los saben, pero durante el primer año de administración del actual edil de Chignahuapan, Juan Rivera Trejo, se lograron decomisar más de 100 mil litros de combustible robado en este territorio, producto de los operativos llevados a cabo en este lugar por el secretario de seguridad, Teniente de fragata Jorge Enrique Hernández Valenzuela, un marino de los más cercanos al secretario estatal, el vicealmirante Francisco Sánchez.
El trabajo de Rivera Trejo y del teniente Jorge Enrique Hernández es callado, pero efectivo, esto explica el porqué la molestia de una parte de la población la cual desafortunadamente vive y protege a quienes se dedican a esta actividad ilícita.
Quienes critican a Juan Rivera no entienden que no entienden, el gobernador precisamente por eso lo eligió candidato de Morena en ese lugar, porque se necesitaba de un perfil como el suyo para hacer frente al robo de combustible en este lugar, cuando es evidente que a otros les temblaban las piernas.
Buenas nuevas en la familia Chedraui. El alcalde capitalino Pepe Chedraui celebró por partida doble este fin de semana.
El lunes cumplió años y también fue abuelo por parte de su hijo, quien lleva el mismo nombre, con lo cual ve crecer a su familia.
Enhorabuena y muchas felicidades al edil capitalino.
clh