Los manuscritos mejoran la vida

Por claudia , 7 Abril 2026

¿Cuál fue la última carta, tarjeta o mensaje manuscrito que envió a un ser querido?

Seguramente han pasado años de que ocurrió, porque el correo electrónico y las plataformas de redes sociales han sustituido esa forma tan personal de comunicación y que hayamos perdido las habilidades que se desarrollan con ese ejercicio que aprendimos desde el nivel básico escolar.

El viernes pasado leí un artículo en The New York Times bajo el título “Cuatro consejos para animarte a escribir cartas a mano” de la periodista Elizabeth Passarella.

“Hace unos meses, recibí una carta manuscrita de mi hermana. Nos educaron para escribir notas de agradecimiento sin demorar, pero esta era una nota “solo porque sí” sobre su semana.

“Se inspiraba en La Corresponsal, la novela epistolar de Virginia Evans, un éxito de ventas, que ambas habíamos leído recientemente: en concreto, en la forma en que la protagonista intercambia cartas con su excuñada.

“No tardé en contestarle, aunque desde entonces hemos caído en la rutina de las llamadas telefónicas y los mensajes de texto. Aun así, no dejaba de pensar en lo especial que me parecía su carta (oye, hoy en día los sellos cuestan 78 centavos de dólar)”.

Se pregunta la autora ¿Era solo nostalgia? Y responde puede que no.

Las investigaciones demuestran que escribir a mano “ilumina” varias partes del cerebro —áreas asociadas a la creatividad, la memoria y los sentidos— de un modo que no lo hace el correo electrónico.

“No es que esas zonas no se activen cuando escribes a máquina, pero el grado de activación es mucho mayor con la escritura a mano”, explicó Audrey Duarte, profesora de Psicología de la Universidad de Texas en Austin.

Las cartas crean una conexión. Como dijo Evans, autora de La Corresponsal: “Encontrar una carta manuscrita dirigida a ti es una experiencia única. Piensas: ‘Me buscan. Me ven’”.

El tema sin duda es interesante porque quizá las nuevas generaciones no enviarían una carta escrita a mano a sus novios ni a sus padres.

A diferencia de chatear, escribir a mano te hace ir más despacio y decidir qué detalles de tu vida son lo bastante significativos como para compartirlos.

Este proceso puede afianzar las historias felices, comentó Duarte, del mismo modo que tomar apuntes en clase puede ayudarte a recordar la materia.

Y las cartas pueden ser recuerdos reconfortantes y tangibles para tus seres queridos cuando ya no estés, agregó Emily Johnston, profesora adjunta de Estudios de Escritura en la Universidad de California.

“Es menos probable que recordemos a alguien a través de su presencia digital”, añadió.

“Si quieres iniciar el hábito de escribir cartas, o retomarlo, aquí tienes algunos consejos de expertos sobre cómo empezar.

“No te preocupes de que tu letra sea mala o de que carezcas de papelería elegante, dijo Gina Hamadey, autora de I Want to Thank You, un libro sobre cómo escribir 365 notas de agradecimiento en un año. Nadie espera caligrafía, dijo. “Es una delicia recibir algo táctil, un recuerdo”.

“Del mismo modo, no te abrumes pensando que no tienes nada que decir. Si ya estás enviando una nota de agradecimiento o una tarjeta de cumpleaños, añade algo más, como un recuerdo divertido y compartido de la infancia o un rasgo de tu amigo que siempre hayas admirado.

“O puedes tomar prestadas las palabras de otra persona. Johnston dijo que su mejor amiga copia sus poemas favoritos en postales con un rápido: “¡Me encanta esto, y me ha hecho pensar en ti!”.

Aún hay familiares y amigos, los menos, que guardan tarjetas en su minivan para escribir mientras espera en la fila de autos compartidos. Johnston presumió que de vez en cuando escribe una carta cuando se sienta a comer, en lugar de navegar en el teléfono.

Escribir cartas también es meditativo, insistió Johnston. Si estás contando un momento difícil, decírselo a alguien en quien confíes puede ser tranquilizador.

Las notas escritas a mano son una forma extraordinaria de ponerte en contacto con alguien cuando no estás seguro de cuál será su reacción. No la verás.

“Elimina por completo la presión”, dijo Johnston, tanto si te preocupa la incomodidad (“¡Hola! ¡Sé que ha pasado buen tiempo!”) como si estuvieras sacando a relucir una vieja herida y temes la respuesta de la persona.

La comunicación lenta da tiempo a todos para procesar la información.

Hamadey escribió a tres amigos distanciados y obtuvo respuestas positivas de todos ellos. “Las cartas repararon nuestras relaciones”, dijo. “Ayer fui al museo Whitney con uno de ellos”.

En La Corresponsal, la protagonista, Sybil Van Antwerp, salpica sus cartas con preguntas: “¿Qué estás leyendo tú?” y “¿Te gustaría venir a cenar?”.

Una pregunta abre la puerta a una respuesta. “Es una invitación”, dijo Johnston. “Puede que no recibas una carta de respuesta. Pero puede que ese amigo tome el teléfono y te llame. Quizá se vayan de vacaciones y piensen: ‘Voy a enviarle una postal’”.

“La carta de mi hermana me preguntaba qué estaba leyendo. Acabé enviándole por correo mi ejemplar de Flashlight, de Susan Choi, que acababa de terminar. Costó mucho más que un sello de 78 centavos, pero a ella le encantó”.

Retomar el buen hábito de escribir cartas, tarjetas y mensajes a mano es una magnifica posibilidad de comunicarse mejor con sus familiares, amigos y conocidos.

Dejará plasmadas emociones y tendrá respuestas que mejorarán su vida.

Es quizá más tiempo, pero es mejor vida escribir a mano.

Intentémoslo.

De las anécdotas que se cuentan

Desde 2024 diversos medios han advertido sobre la aparición de propagandas para grupos criminales en Roblox, videojuego popular entre los más jóvenes, hasta enero de 2025 nuestro país contaba con 21.82 millones de usuarios.

De ellos, 4.94 millones eran niños de entre 9 y 15 años.

La plataforma ha tenido un gran papel en la promoción de los cárteles en México, transformándose en un metaterritorio digital que permite a los grupos criminales presentar una identidad y una visión atractiva sobre lo que supuestamente hay en sus filas.

El crimen organizado no tiene límites.

fcrisanto00@yahoo.com.mx
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