En 2027 estarán en juego 17 gubernaturas y Morena y sus aliados saben que corren el riesgo de perder casi la mitad, ocho. La competencia, si hay alianza o divisiones en los bloques, va en serio.
De acuerdo con un estudio de opinión de LaEncuesta.mx realizado en enero de 2026, existen ocho estados donde la intención de voto por Morena no alcanza una mayoría contundente. Esta situación abre la puerta a contiendas cerradas, especialmente ante la posibilidad de que la oposición consolide alianzas estratégicas.
Por ejemplo, en el estado de Aguascalientes, la intención de voto favorece de manera contundente a una posible alianza entre el PAN y Movimiento Ciudadano (MC), la cual registra un 51.8% de las preferencias. Esta cifra coloca a la coalición 15 puntos por encima de la alianza Morena-PT-PVEM, que alcanza un 36.8%. El PRI, compitiendo de manera individual en este escenario, apenas logra un 5.8%, mientras que el sector de la población que aún no decide su voto o prefirió no contestar se ubica en un 5.6%.
En Zacatecas, Morena registra su intención de voto más baja con apenas un 31.5%, aunque ese porcentaje es suficiente para ganar, pues su competidor más cercano es el PRI, con el 22.3%. Pero, si el PRI decide sumar esfuerzos con el PAN, todo cambia para los morenistas. La encuesta reveló que una alianza opositora tendría el 38.5% de las preferencias, desplazando al bloque de Morena-PT-PVEM que se quedaría con un 37.9%. No todas las alianzas convienen, si el PAN decide ir con MC, Morena y sus aliados ganarían con el 40.6%.
En Chihuahua, Morena capta un 32.1% de las simpatías, seguido de cerca por el PAN con un 28.4%. Sin embargo, la ventaja desaparece cuando se proyecta una coalición opositora; una alianza conformada por el PAN y Movimiento Ciudadano alcanzaría el 42.9% de los sufragios, superando el 40.8% de la coalición Morena-PT-PVEM. En otro escenario, donde Morena se mide contra una alianza PRI-PAN, el bloque oficialista conseguiría el 42.6%, pero la oposición tendría el 40.8% marcando un empate técnico.
En Nuevo León, la preferencia individual sitúa a Morena con 33.2%, a MC con 21.1% y al PAN con 18.9%. Sin embargo, el riesgo para los morenistas se vuelve evidente en los careos por alianza. Si el PAN decide unirse con MC, esta coalición obtendría el 42.7% de los votos, dejando en segundo lugar a la coalición oficial con un 38.8%. El PRI solo cuenta con el 14.8 por ciento.
El estado de Campeche tiene uno de los escenarios más cerrados. Según la encuesta, en solitario, Morena registra el 33.4% de las preferencias, frente a un 33.1% de Movimiento Ciudadano, una diferencia de apenas 0.3 puntos porcentuales. La vulnerabilidad morenista se acentúa al considerar una alianza entre el PAN y MC, la cual obtendría el 42.6% de la votación, dejando atrás a la coalición Morena-PT-PVEM que suma un 38.2%.
En Michoacán, la intención de voto por Morena es del 34.2%, frente al 23.6% del PAN. Sin embargo, el escenario cambia debido a una posible candidatura de Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan. Según la encuesta, ella sería la única candidata que podría arrebatarle a Morena la entidad.
En San Luis Potosí, Morena encabeza con el 36.2%, el PAN tiene 18.4% y su aliado el PVEM tiene 17.1%. La fragilidad de la alianza morenista se manifiesta en que una coalición PAN-PRI obtendría el 38.1%, suficiente para ganarle a la conformada por Morena-PT, que obtendría el 30.7%. Pero la alianza que le sacaría mayor ventaja a Morena es la del PAN-MC-PVEM. Según la encuesta, dicho bloque alcanzaría el 49.8%, dejando a Morena-PT con un 34.1%.
En Querétaro, el escenario de competencia muestra una hegemonía panista aún más marcada, sin importar quién sea su aliado. En un primer careo donde el PAN se une al PRI, la intención de voto llega al 55.1%, dejando a la coalición oficialista de Morena, PT y Partido Verde con un 32.6%. En este esquema, Movimiento Ciudadano capta un 6.8% de los sufragios, y los indecisos representan el 5.5%. La encuesta también explora una alianza alternativa en tierras queretanas: el bloque PAN-MC. En este segundo escenario, la dupla obtiene un 53.6% de la preferencia electoral, manteniendo una distancia considerable frente al 33.3% de la alianza liderada por Morena. Bajo esta configuración, el PRI por separado retiene un 5.5% de la intención de voto, mientras que el porcentaje de ciudadanos que no sabe o no respondió sube ligeramente al 7.6%.
Falta un año para la postulación de candidato a gobernador en las 17 entidades federativas del país en 2017, en ocho de ellas Morena puede perder si su oposición construye alianzas sólidas que dejen en segundo lugar al partido gobernante y los aliados que se le sumen, no necesariamente irán en bloque en todas.
Morena empieza a realizar movimientos de operadores al interior de su partido, la orden de la presidenta Claudia Sheinbaum es no perder ni el Congreso ni las gubernaturas.
Como marcan las encuestas, el reto es enorme.
De las anécdotas que se cuentan
Para las elecciones estatales de 2010, el gobernador Mario Marín siempre apostó que no habría alianza opositora para ganarle Casa Puebla.
Como buen operador estaba seguro que los dirigentes de los partidos locales, a excepción de Acción Nacional, no iban a aceptar una alianza contra el PRI.
Cuál fue la sorpresa que con base en estatutos las alianzas para elecciones de gobernador las definieron las dirigencias nacionales de los partidos.
Fue así como el PAN, y su candidato Rafael Moreno Valle, sumaron a los partidos de la Revolución Democrática, Nueva Alianza, Verde y el Partido del Trabajo entro a la competencia, pero con un acuerdo de no agresión al opositor y si contra el candidato oficial del PRI, Javier López Zavala.
Así fue como en julio de 2010 la oposición y sus aliados, de distintos rasgos ideológicos, ganaron de forma contundente la gubernatura de Puebla.
Ejemplo de que las alianzas, bien construidas, funcionan.
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