Ciudad de México, México.— La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la nueva Ley Federal de Cine y Audiovisual, una iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum que busca actualizar el marco legal del sector frente a los cambios que han transformado la producción, distribución y consumo de contenidos en las últimas décadas.
El dictamen, avalado con 466 votos a favor en lo general y 462 en lo particular, deja atrás la legislación vigente desde 1992 y fue girado al Senado para continuar con el proceso legislativo. Durante la discusión, legisladores de distintas fuerzas políticas coincidieron en que la industria audiovisual opera hoy en un contexto muy distinto, marcado por la expansión de las plataformas digitales y por nuevas formas de exhibición y acceso a las obras.
La propuesta plantea una regulación integral que abarque no sólo al cine en su formato tradicional, sino también al conjunto del ecosistema audiovisual contemporáneo. En ese sentido, la nueva normativa contempla disposiciones sobre producción, distribución, promoción, exhibición y preservación de obras cinematográficas y audiovisuales, además de reconocer a estas expresiones como bienes culturales con relevancia social y económica.
Entre los puntos centrales del proyecto destaca la creación de estímulos fiscales para participantes de distintas etapas del proceso audiovisual. De acuerdo con el planteamiento, esos incentivos podrían alcanzar hasta el 30 por ciento de los costos de producción, con el propósito de facilitar la realización de proyectos que suelen enfrentar obstáculos de financiamiento.
La ley también prevé establecer una cuota mínima de exhibición para el cine mexicano en salas comerciales, así como ajustes en el tiempo de permanencia de las películas en cartelera. La intención es ampliar el espacio para las producciones nacionales frente al predominio del contenido extranjero en las pantallas del país.
Otro de los ejes incorporados en la propuesta es el de inclusión y accesibilidad. El proyecto contempla medidas de apoyo para comunidades indígenas y afromexicanas, con la intención de ampliar la representación y diversidad de voces dentro de la industria audiovisual.
En materia de preservación, la normativa establece la obligación de resguardar una copia de cada película mexicana en la Cineteca Nacional, como parte de una estrategia para proteger el patrimonio audiovisual del país. Asimismo, defina responsabilidades para instancias como la Secretaría de Cultura, el Instituto Mexicano de Cinematografía y otras entidades vinculadas con el desarrollo del sector.
Durante el debate, algunas voces de oposición advirtieron que el alcance de la ley podría verse limitado si no se asignan recursos suficientes para hacerla efectiva. Según esa postura, ampliar derechos y obligaciones sin respaldo presupuestal podría dificultar su aplicación real.
El uso de incentivos fiscales ya ha sido una herramienta importante para el cine mexicano en años recientes. Producciones como Roma , de Alfonso Cuarón; Ya no estoy aquí , de Fernando Frías, y La región salvaje , de Amat Escalante, recurrieron a mecanismos de apoyo que facilitaron su desarrollo, circulación y presencia en espacios internacionales.
Tras su aprobación en la Cámara de Diputados, el siguiente paso para la nueva ley será su discusión en el Senado, donde continuará el proceso para definir el futuro marco normativo del cine y el audiovisual en México.
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Foto: Especial
Djs