Ciudad de México.- La inseguridad se ha convertido en una de las principales barreras para la asistencia a salas de cine en México , un país que, pese a contar con 7 mil 267 pantallas y ubicarse entre las taquillas audiovisuales más importantes del mundo, enfrenta una disminución en el consumo cultural fuera del hogar por temor a la violencia .
De acuerdo con el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2025 , elaborado por la Secretaría de Cultura y el Instituto Mexicano de Cinematografía , el 23.4 por ciento de la población mexicana de 18 años y más dejó de acudir al cine o al teatro debido al contexto de inseguridad. La cifra refleja cómo la percepción de riesgo ha comenzado a modificar los hábitos de entretenimiento y participación cultural en distintas regiones del país.
El impacto es más evidente en entidades con altos niveles de violencia. En Tabasco , el 52.9 por ciento de la población adulta reportó haber dejado de asistir a estos espacios por miedo a ser víctima de un delito. En Sinaloa , el porcentaje fue de 48.2 por ciento ; en Guerrero , de 33.3 por ciento , y en Guanajuato , de 31.9 por ciento .
Este fenómeno se relaciona con un contexto más amplio de preocupación social. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2025 del Inegi señala que la inseguridad es el principal problema para la población adulta en México, con 64.2 por ciento de menciones. Además, el 75.6 por ciento de las personas de 18 años y más demostró inseguro vivir en su entidad federativa, mientras que el 64.7 por ciento dijo sentirse inseguro en su municipio o demarcación.
El temor también afecta la movilidad de niñas, niños y adolescentes . Según la misma encuesta, el 62,6 por ciento de la población dejó de permitir que menores salieran sin compañía por miedo a que fueran víctimas de algún delito. Esta situación limita la posibilidad de que los jóvenes desarrollen hábitos de asistencia al cine y participen en actividades culturales fuera de casa.
A la percepción de inseguridad se suma la desigualdad en el acceso físico a las salas. Mientras en la Ciudad de México una persona recorre en promedio menos de 1.6 kilómetros para llegar a un cine, en Oaxaca debe trasladarse más de 33 kilómetros y en Chiapas 30.2 kilómetros . La diferencia muestra una brecha territorial que dificulta el acceso a la oferta cinematográfica , especialmente en estados con menor urbanización o menor concentración de complejos.
El problema también se presenta en otras entidades del país. En Durango , la distancia promedio para llegar a una sala es de 32.53 kilómetros , mientras que en Zacatecas alcanza los 27.67 kilómetros . Estos traslados implican costos adicionales de tiempo, transporte y seguridad, factores que pueden desalentar la asistencia.
La distancia y la inseguridad generan una doble exclusión cultural . Para muchas personas, ir al cine no solo implica pagar un boleto, sino trasladarse largas distancias y exponerse a entornos que perciben como riesgosos. En ese contexto, el informe advierte que el 30.3 por ciento de la población, más de 21 millones de personas , no mostraron interés por el cine porque no se entera de los estrenos o de la presentación de largometrajes en su localidad.
La desconexión informativa revela otro obstáculo para la industria. No basta con contar con producción cinematográfica o salas disponibles si una parte de la población no recibe información sobre la oferta cultural cercana, o si esa oferta se concentra en zonas urbanas alejadas de comunidades con menor infraestructura.
El Anuario Estadístico de Cine Mexicano fue publicado en un momento en que el país impulsa la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual , orientada a fortalecer la producción , distribución , difusión , promoción , comercialización , circulación , exhibición y preservación de obras cinematográficas y audiovisuales nacionales. Sin embargo, el alcance de esa política dependerá también de la capacidad para enfrentar barreras como la inseguridad, la concentración territorial de salas y la falta de información local.
Aunque México conserva una posición relevante dentro de la industria audiovisual , el sector cinematográfico facturó 21 mil 619 millones de pesos , equivalentes apenas al 0.07 por ciento del producto interno bruto nacional . La cifra muestra que, pese al tamaño de la infraestructura y del mercado, persisten desafíos para ampliar la participación de los públicos en todo el país.
Los datos sugieren que la asistencia al cine en México no depende únicamente del precio de los boletos, de los estrenos o de la competencia de las plataformas digitales . También está condicionada por la seguridad en las calles, la distancia a los complejos, la disponibilidad de información cultural y la confianza de las familias para permitir que niñas, niños y jóvenes participen en actividades fuera del hogar.
En este escenario, el reto para la industria cinematográfica y las autoridades culturales no solo consiste en producir más películas o ampliar la exhibición de contenidos nacionales, sino en garantizar que la población pueda acceder a las salas en condiciones seguras , cercanas e informadas .
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Foto: Especial
Djs