Las elecciones legislativas celebradas este domingo en Japón dejaron un escenario político poco habitual incluso para un país acostumbrado a mayorías sólidas. El Partido Liberal Democrático (PLD), encabezado por la primera ministra Sanae Takaichi, obtuvo una victoria contundente que le permitirá gobernar sin aliados y con un margen de maniobra que no se veía desde hace décadas.
De acuerdo con los resultados preliminares difundidos por medios locales, el PLD se hizo con 310 de los 465 escaños de la Cámara de Representantes, lo que le otorga la llamada “supermayoría”. Con este número, el partido no solo puede sacar adelante leyes sin necesidad de negociar con la Cámara Alta, sino también impulsar cambios constitucionales, siempre y cuando estos pasen posteriormente por un referéndum ciudadano.
El resultado supera incluso la histórica victoria del propio PLD en 1986 y deja sin margen a las fuerzas opositoras, que llegaron fragmentadas a la contienda. La alianza reformista que integraba al Partido Democrático Constitucional y a otras fuerzas pasó de tener 167 escaños a menos de 80, un desplome que varios de sus líderes ya calificaron como una derrota severa. Yoshihiko Noda, uno de los copresidentes de la coalición, reconoció el golpe y adelantó que presentará su renuncia junto con otros dirigentes.
Aunque el PLD había gobernado en años recientes con el respaldo de Komeito, esta vez la aritmética parlamentaria hace innecesario cualquier acuerdo. Incluso el Partido de la Restauración de Japón, ahora conocido como Partido Innovación, quedó relegado a un papel secundario pese a sumar 36 legisladores.
Uno de los temas que cobra mayor relevancia tras la elección es la posible reforma de la Constitución japonesa, particularmente el artículo que limita el uso de las fuerzas armadas. Takaichi evitó adelantar detalles, pero señaló que el debate deberá darse de manera formal en la comisión correspondiente. Además, abrió la puerta a una reducción del impuesto al consumo, especialmente en productos básicos como los alimentos, una promesa que podría marcar la agenda económica de los próximos meses.
La jornada electoral también estuvo marcada por una participación anticipada sin precedentes. Más de 27 millones de personas votaron antes del día oficial, lo que representa poco más del 26% del padrón, un indicador de interés ciudadano en un proceso que definía el rumbo político inmediato del país.
En el plano internacional, las reacciones no se hicieron esperar. Estados Unidos fue uno de los primeros en felicitar a Takaichi, subrayando la cercanía entre ambos gobiernos. Mensajes similares llegaron desde Europa y Asia, con líderes como Giorgia Meloni, Narendra Modi y Ursula von der Leyen destacando la importancia estratégica de Japón en el contexto global.
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xmh