Los viajeros que llegaron a aeropuertos de Estados Unidos durante las primeras semanas de spring break han enfrentado esperas de dos a tres horas para pasar los filtros de seguridad, una situación que se ha intensificado desde que los empleados de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) recibieron cheques en ceros.
El problema surge tras un cierre parcial del gobierno que comenzó el 14 de febrero, cuando la TSA dejó de recibir pagos federales completos. Desde entonces, cerca de medio millón de trabajadores han tenido que continuar con sus funciones sin recibir salario completo, lo que ha llevado a que muchos busquen otros empleos, se reporten enfermos o simplemente renuncien.
“Aunque la TSA recomienda usar el sistema TSA PreCheck, que agiliza el acceso mediante documentación en línea y escaneo facial, muchos pasajeros optan por la revisión tradicional, provocando aún más filas y retrasos”, explican fuentes de transporte aéreo.
Causas del desabasto de personal
El origen del problema está en la negativa de los demócratas a otorgar fondos al Departamento de Seguridad Interna (DHS), en respuesta a ciertas actividades del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Esto dejó a la dependencia sin recursos suficientes para cubrir nóminas completas y mantener a todo su personal activo.
La situación se agravó cuando la primera quincena con cheques en cero coincidió con un aumento natural de pasajeros debido a la temporada de vacaciones de primavera. Para intentar paliar el impacto, la TSA ha limitado sus funciones a lo esencial, y muchos aeropuertos han visto reducción de personal en las líneas de seguridad.
Medidas de contingencia
Entre las soluciones implementadas, el gobierno estadounidense desplegó agentes del ICE para sustituir temporalmente a los empleados que abandonaron sus puestos. Asimismo, el TSA PreCheck, disponible en 65 aeropuertos, permite a los pasajeros registrados pasar más rápido los filtros, aunque su uso no ha sido suficiente para evitar las largas esperas en los aeropuertos más concurridos.
No obstante, la situación varía según la ciudad. En Kansas, por ejemplo, los filtros de seguridad no son operados por empleados federales, mientras que en San Francisco, estas funciones las realizan trabajadores privados, por lo que allí no se han registrado retrasos significativos.
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xmh