El comercio informal volvió a colocarse en el centro del debate en la capital poblana. Representantes del sector empresarial pidieron a las autoridades municipales y estatales reforzar las acciones de vigilancia en el Centro Histórico de Puebla, ante el crecimiento de vendedores ambulantes en calles cercanas al primer cuadro de la ciudad.
De acuerdo con integrantes del Consejo de Organismos Empresariales (COE), la presencia de comerciantes informales ha ido en aumento en semanas recientes, lo que —afirman— genera afectaciones directas a los negocios establecidos. Restaurantes, tiendas y prestadores de servicios señalan que deben cubrir rentas elevadas, pago de impuestos y gastos operativos, mientras que el comercio ambulante opera sin esas mismas obligaciones.
El presidente del organismo, César Bonilla Yunes, señaló que el problema también rebasa la capacidad del ayuntamiento, ya que el número de vendedores supera al personal disponible para realizar operativos. Aunque se mantiene presencia policiaca en la zona, dijo, esta resulta insuficiente para retirar a los comerciantes que se instalan de manera irregular.
Empresarios recordaron que durante el año pasado se implementaron operativos constantes que lograron contener, en cierta medida, la expansión del ambulantaje. Sin embargo, consideran que la falta de continuidad en estas acciones ha permitido que nuevamente se ocupen espacios públicos, principalmente en calles con alta afluencia de turistas y consumidores.
Otro de los puntos que genera inconformidad es la posibilidad de que existan acuerdos entre autoridades y organizaciones de vendedores informales. Desde la óptica del sector empresarial, este tipo de negociaciones profundiza la desventaja para el comercio formal, ya que —sostienen— se envía un mensaje de permisividad.
Además del impacto económico, los comerciantes formales advierten consecuencias en el empleo. Explican que la disminución en ventas puede traducirse en recortes de personal o en la imposibilidad de generar nuevas plazas, lo que termina afectando la dinámica económica del centro de la ciudad.
Aunado a ello, algunos locatarios han denunciado presiones por parte de grupos de vendedores que buscan ganar espacios en zonas donde ya existe comercio establecido. Este tipo de situaciones, aseguran, incrementa la tensión en el área y complica la convivencia entre ambos sectores.
Frente a este panorama, el COE planteó la necesidad de una estrategia integral que no solo contemple el retiro del ambulantaje, sino también alternativas de reubicación. La propuesta apunta a identificar otras zonas donde los vendedores puedan continuar con su actividad sin afectar directamente a los negocios formales ni saturar el Centro Histórico.
El tema del comercio informal no es nuevo en Puebla ni en otras ciudades del país. Especialistas en economía urbana han señalado que este fenómeno suele estar vinculado a la falta de empleo formal y a la necesidad de ingresos inmediatos, lo que complica su regulación. Sin embargo, también coinciden en que la ausencia de orden puede generar conflictos económicos y sociales, especialmente en zonas con alta actividad comercial.
Por ahora, la exigencia del sector empresarial se centra en que las autoridades retomen operativos coordinados y definan una ruta clara para atender un problema que, aseguran, impacta tanto en la competitividad como en la imagen del Centro Histórico de Puebla.
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