En el último semestre, al menos nueve empresarios mexicanos han sido víctimas de secuestro o asesinato, en una escalada de violencia que prendió las alertas en el sector privado, que exige mayor seguridad.
La información, ubica el caso más reciente en Mazatlán, Sinaloa, con el asesinato del empresario frutero Rafael Tirado Lizárraga, quien fue privado de la libertad el 27 de marzo y hallado sin vida días después, sumándose a una serie de ataques registrados desde octubre de 2025.
Se han registrado casos de empresarios y comerciantes poblanos víctimas de secuestro en los últimos años, con incidentes notables documentados entre 2021 y 2025.
En septiembre de 2025, se informó sobre el secuestro y asesinato del empresario Julio Torres en Tecamachalco, cuyos restos fueron localizados en Acatzingo tras el pago de un rescate.
En septiembre de 2024, se registró el secuestro del empresario César Eduardo "N" en Plaza Solesta, un evento relacionado con la aparición de restos humanos frente al C5 en Cuautlancingo.
Los informes indican que algunos secuestros ocurren con información privilegiada de personas cercanas a las víctimas, o mediante engaños. Además, se ha reportado el fenómeno de "secuestro exprés" y extorsión a empresarios en carreteras como la Puebla-Orizaba.
En ocasiones, las autoridades de Puebla han detectado casos en los que se finge un secuestro para obtener dinero, como ocurrió en junio de 2024 en San Pedro Cholula. La Fiscalía de Puebla ha logrado la detención de presuntos implicados y el rescate de víctimas, como el caso en el municipio de Libres, donde se detuvo a dos personas en flagrancia en 2024.
El sector empresarial en Puebla ha expresado preocupación por la incidencia de delitos que afectan su seguridad y patrimonio.
A nivel nacional, entre los casos documentados se encuentra el de Bernardo Bravo Manríquez, líder citrícola de Michoacán, secuestrado y asesinado en octubre del año pasado tras denunciar extorsiones del crimen organizado. Ese mismo mes, en Veracruz, el empresario Javier Vargas Arias fue ejecutado a plena luz del día en un ataque armado.
Para diciembre de 2025, en Jalisco, el secuestro y asesinato de José Adrián Corona Radillo, empresario tequilero, así como el homicidio de Alberto Prieto Valencia, quien murió en una emboscada junto con su hija y un escolta en Zapopan.
En febrero de 2026, los empresarios potosinos Pablo Ortega Venegas y Óscar Osvaldo Luna Silva fueron reportados como desaparecidos y posteriormente localizados sin vida en Zacatecas.
En marzo, se registraron nuevos hechos, como el secuestro y posterior rescate de Gerardo Arredondo en Guanajuato, y los casos de Eduardo Ochoa Arias, productor agrícola asesinado tras su secuestro en Colima, y Arnulfo Aguilar Salazar, empresario gasolineros rescatado con vida en Sinaloa.
La incidencia de estos delitos ha provocado la reacción de organismos como la Cámara Nacional de la Industria de Transformación, la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados y la Confederación Patronal de la República Mexicana, que han demandado a las autoridades reforzar las estrategias de seguridad.
El sector empresarial ha advertido que la inseguridad impacta directamente en el desarrollo económico y social del país, al afectar la operación de empresas, la inversión y la estabilidad de las comunidades.
Con base en datos de Coparmex, cerca del 46.8% de las empresas en México reportaron haber sido víctimas de al menos un delito durante 2025, siendo la extorsión uno de los principales problemas que enfrentan.
Las organizaciones empresariales han insistido en la urgencia de resultados concretos para frenar esta tendencia de violencia que, en medio año, ha cobrado la vida de varios de sus integrantes.
Los empresarios son ciudadanos víctimas de violencia, pero su función y estatus es diferente porque invierten y generan empleos, sin presumirlo son determinantes para el desarrollo del país y propician envidias y son atractivos para el crimen organizado.
De ahí, que los frecuentes delitos contra los empresarios mexicanos que se documentan puede afectar la inversión y la economía del país.
De las anécdotas que se cuentan
El próximo Desfile del 5 de Mayo volverá al bulevar Héroes del 5 de Mayo como fue su paso durante años.
Fue Rafael Moreno Valle quien modificó su ruta para que pasará frente al Mausoleo del General Ignacio Zaragoza y cruzara la zona de Los Fuertes para concluir en el bulevar 5 de Mayo y 25 Oriente.
Por años, el tradicional Desfile cívico-militar de realizó a lo largo de la 25 poniente-oriente de la 17
a la 14 sur y la tribuna principal de ubicaba en el bulevar a donde ahora regresará.
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