La Fiscalía General del Estado investiga la probable participación en el homicidio de toda una familia en Tehuitzingo de un hijo del patriarca de ese núcleo que en vida llevó el nombre de Cecilio. De confirmarse, es altamente probable que se trate de la primera ocasión en la historia de nota roja en la que en una masacre de ese tamaño tuvo como protagonista a un miembro familiar.
José Alfredo N., hijo de Cecilio tuvo una sólida relación con el “Pony”, su primo a quien las primeras investigaciones lo relaciones con una banda delictiva local dedicada al abigeato en la región de Tehuitzingo, epicentro de la masacre que alcanzo a la prensa nacional. El “Pony” fue una influencia notable en la conducta del hijo de Cecilio.
Según versiones el “Pony”, Juan Manuel N., es hijo de un hermano de Cecilio. El principal victimario habría sido el sobrino, el copartícipe, el hijo. Ambos, sobrino e hijo comenzaron en el ámbito de las drogas y luego, en el narcomenudeo.
La aprehensión de El Pony en tiempo récord obedece al historial delictivo en la zona: hay acusaciones formales por los delitos de robo, agresiones y delitos contra la salud. La Coordinación General Especializada en Investigación de Homicidios Dolosos trabaja contra reloj para establecer la conexión de los protagonistas de esta historia.
El patrón de conducta no es nuevo en una región con las particularidades de la zona. La constante llegada y partida de los jóvenes hacía los Estados Unidos en la búsqueda de oportunidades de desarrollo no siempre tiene el final deseado. La romantización del “american way of life” que choca con una realidad abismal.
Presas, los jóvenes de los municipios en los que el suelo muestra grietas por la aridez, con temperaturas que rondan los 40 grados centígrados, sin oportunidades de desarrollo habitualmente tienen dos opciones: emigrar a Estados Unidos como indocumentados y la drogas.
La mayoría regresa mas empobrecido de como partieron con una agravante: son carne de cañón de grupos delictivos que trafica con drogas sintéticas, especialmente el fentanilo y cristal, que en la zona tiene un costo de 150 pesos en promedio y suele producir brotes psicóticos entre los consumidores.
Como ya ha referido la titular de la Fisalía General, Idamis Pastor, la principal línea de investigación es la de una disputa familiar, pero no necesariamente por el interrnamiento en un anexo de uno de los presuntos integrantes de Los Chetos, sino por dinero y bienes patrimoniales.
El multi homicidio que en la Mixteca baja de Puebla costó la vida de 10 personas -entre ellas una bebé de unos dos meses de nacida- no deja de ofrecer datos que confirman el proceso de descomposición social que se vive en una región del país marcada desde hace décadas por la pobreza y el olvido institucional.
El “Pony” y José Alfredo N., sobrino e hijo y principales sospechosos del múltiple homicidio son, en todo caso, el último eslabón de una larga cadena de omisiones del Estado, la descomposición de vastas regiones del país en donde sus jóvenes sobreviven al hambre, la ignorancia y el sueño del dinero fácil, aunque en ello vaya el exterminio de los suyos.
@FerMaldonadoMX
clh