Los aeropuertos de Estados Unidos atraviesan una crisis sin precedentes, con retrasos, cancelaciones y largas filas, debido a la parálisis en el Congreso sobre el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La falta de acuerdo ha dejado a cientos de empleados de la TSA sin su salario completo, generando renuncias y ausencias masivas en los puntos de control de seguridad.