En mercados, puestos ambulantes y pequeños comercios de distintas ciudades del país, cada vez es más común encontrar cajetillas de cigarros a precios muy por debajo de los productos comerciales. Aunque para algunos consumidores representan una opción más barata, especialistas y comerciantes advierten que detrás de estos productos existe un mercado ilegal que continúa creciendo en México.
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) alertó sobre el aumento en la venta de cigarros pirata y de contrabando, una práctica que, además de afectar al comercio formal, también representa riesgos sanitarios y pérdidas económicas para el país.
De acuerdo con la organización, el incremento constante en el precio de los cigarros legales ha provocado que parte de los consumidores migren hacia productos más económicos que se venden fuera de los canales regulados. Mientras una cajetilla legal puede costar más de 110 pesos, algunas versiones ilegales llegan a comercializarse hasta en 15 pesos, situación que ha impulsado la demanda en el mercado informal.
ANPEC explicó que, lejos de disminuir, el consumo de tabaco simplemente cambió de espacio de venta. Según sus estimaciones, el mercado ilícito ha ganado terreno en los últimos años hasta representar más del 23 por ciento del consumo nacional, es decir, aproximadamente uno de cada cuatro cigarros vendidos en México tendría origen ilegal.
La organización señaló que este fenómeno coloca en desventaja a miles de pequeños comerciantes que operan dentro de la legalidad y deben cumplir con obligaciones fiscales, permisos y regulaciones sanitarias.
Además, advirtió que quienes venden cigarros ilegales podrían enfrentar consecuencias legales importantes, ya que este tipo de productos está relacionado con actividades de contrabando. Las sanciones pueden incluir multas económicas, decomiso de mercancía, clausura de negocios e incluso procesos penales.
Otro de los temas que más preocupa a especialistas y comerciantes es el impacto en la salud pública. Los cigarros ilegales no pasan por controles de calidad ni cumplen con normas oficiales de etiquetado, por lo que se desconoce con precisión qué sustancias contienen.
La falta de regulación también impide verificar condiciones de fabricación, almacenamiento y distribución, aumentando los riesgos para los consumidores. Autoridades y organizaciones han advertido que algunos productos ilegales pueden contener materiales de baja calidad o componentes no autorizados.
A nivel económico, el crecimiento de este mercado clandestino también afecta la recaudación de impuestos. ANPEC calcula que las pérdidas fiscales derivadas de la venta ilegal de cigarros superan los 13 mil 500 millones de pesos, recursos que dejan de ingresar al erario público.
La agrupación señaló además que parte de las ganancias generadas por estas actividades podría terminar vinculada a redes dedicadas al contrabando y otras operaciones ilícitas.
Ante este panorama, comerciantes hicieron un llamado para reforzar la vigilancia en aduanas y puntos de distribución, así como mejorar las estrategias para combatir el ingreso y comercialización de mercancía ilegal en el país.
Con la campaña “Vender cigarros pirata no vale la pena”, la organización busca informar tanto a vendedores como consumidores sobre las implicaciones legales, económicas y sanitarias relacionadas con este tipo de productos que continúan expandiéndose en distintos puntos de México.