La arqueología de salvamento reveló una vez más su trascendencia al permitir el resguardo de la memoria histórica de Tecamachalco, Puebla, mediante la recuperación de material de los periodos Formativo Medio y Tardío (900 a.C. a 200 d.C.) hasta el Posclásico (900 a 1521 d.C.), así como de los siglos XIX y XX, localizado en el subsuelo del Parque Juárez, en el zócalo municipal.