Estados Unidos reforzó su estrategia contra los cárteles mexicanos al dirigir sus acciones hacia el flujo de recursos que sostiene sus operaciones, particularmente el uso de criptomonedas para mover ganancias ilícitas a través de la frontera.
El Departamento de Justicia informó que los grupos criminales han modificado sus métodos financieros para evadir los controles tradicionales, recurriendo cada vez más a activos digitales para trasladar dinero desde distintas ciudades estadounidenses hacia líderes del narcotráfico en México.