¿Por qué en una relación de infidelidad a ellas las crucifican y a ellos los aplauden?
Es un mismo acto, pero distinta condena.
A la mujer le cuelgan la culpa, el insulto, el escarnio. Al hombre le ponen medallas, lo enaltecen, lo envidian.
Es el mismo pecado, pero medido con dos varas distintas: para ella es condena, para él es trofeo.