Atlixco.- En un acto cargado de identidad, tradición y orgullo comunitario habitantes de la junta auxiliar de San Juan Ocotepec, asentada rumbo a las faldas del Popocatépetl, rindieron homenaje a una de sus figuras más emblemáticas: Petra Romero Torres, reconocida como la “guardiana de la identidad” de su pueblo.
La memoria de doña Petra quedó plasmada en un mural que, aunque de autor desconocido, ya se ha convertido en un símbolo colectivo. La obra destaca no sólo por su colorido, sino por el profundo mensaje que la acompaña:
“En memoria de doña Petra Romero Torres: Guardiana de Nuestra Identidad. Hoy nos reunimos para honrar la vida y el legado de una mujer excepcional cuya presencia fue un faro de cultura y orgullo para nuestra tierra”, se lee en el texto que acompaña la imagen.
El anonimato del artista añade un halo de misterio a la pieza, pero también refuerza su carácter comunitario: una obra que parece pertenecer más al pueblo que a una sola firma.
Petra Romero Torres no sólo fue conocida por su calidez humana, sino también por el inigualable sabor de sus guisos tradicionales los cuales la posicionaron como un referente gastronómico en la región.
Su talento trascendió fronteras locales al participar en la edición 2016 del Huey Atlixcáyotl, una de las celebraciones más importantes de la cultura indígena en Puebla, donde ostentó el título de Xochipilme.
Ese mismo año, en el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena, representó con orgullo a San Juan Ocotepec en un encuentro culinario en el que compitió con cocineras tradicionales de comunidades como San Pedro Benito Juárez, Guadalupe Huexocuapan y La Agrícola Ocotepec.
Fue en ese escenario donde consolidó su legado: obtuvo el primer lugar en el concurso de platillos típicos gracias a una receta profundamente arraigada en la tierra atlixquense.
Preparó alaches con cacames, limón, chile, semillas de calabaza y pepitas, ingredientes recolectados en su totalidad del campo local lo que no sólo resaltó su talento, sino también su conexión con el entorno y las tradiciones agrícolas.
Hoy, su imagen permanece viva en los muros de su comunidad, recordando a las nuevas generaciones la importancia de preservar las raíces, los sabores y la historia. El mural no es sólo una obra artística: es un testimonio de resistencia cultural, un homenaje silencioso y permanente a una mujer que convirtió la cocina en identidad y el legado en orgullo colectivo.
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Foto: Cortesía
cdch