Atlixco, Pue. En el silencio cotidiano de un fraccionamiento ubicado al norte de esta mancha, una niña dio ejemplo de sensibilidad y organización comunitaria. Ailynn Romero Báez, atlixquense y estudiante, decidió transformar una carencia en oportunidad: ante la falta de un espacio adecuado para que dos perros callejeros pudieran resguardarse, utilizó parte de sus ahorros y solicitó ayuda de familiares y vecinos para construir un pequeño albergue destinado a ellos.