Especialistas en salud mantienen bajo observación una nueva subvariante del virus del COVID-19, identificada como BA.3.2 y conocida como “Cicada”, debido a su incremento en distintos países durante 2026.
Esta variante, derivada de Ómicron, fue detectado inicialmente en Sudáfrica y posteriormente en otras regiones mediante monitoreo genómico y análisis de aguas residuales. Aunque no se ha relacionado con cuadros más graves, sí preocupa su capacidad de transmisión y posible evasión parcial de la inmunidad.