El VIII Congreso Nacional Extraordinario de Morena se desarrolló en un ambiente marcado por la cautela, donde la figura del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, estuvo presente de forma indirecta, pero sin recibir muestras de apoyo por parte de la militancia.
A diferencia de otros momentos en los que el partido ha cerrado filas con figuras cuestionadas, en esta ocasión no hubo menciones ni expresiones públicas de respaldo hacia el mandatario, pese a los señalamientos en su contra desde Estados Unidos.