Desde distintos puntos de la capital de Chiapas, una figura monumental se levanta sobre el horizonte y llama la atención tanto de habitantes como de visitantes. No se trata de un edificio ni de una torre de telecomunicaciones, sino de una escultura religiosa que, con el paso de los años, se ha convertido en uno de los principales símbolos de la ciudad.
Ubicado en lo alto del cerro Mactumactzá, en Tuxtla Gutiérrez, el Cristo de Copoya destaca por sus dimensiones. Con aproximadamente 64 metros de altura, incluyendo la base, es considerado el monumento dedicado a Jesucristo más alto de México y uno de los más grandes en América Latina.
La obra fue diseñada por el arquitecto Jaime Latapí López y se inauguró en 2007. Su estructura está hecha principalmente de acero y concreto, materiales que permiten sostener su gran tamaño y resistir las condiciones climáticas de la región. La figura representa a Cristo en una postura asociada a la resurrección, lo que la diferencia de otras esculturas más tradicionales que suelen mostrarlo crucificado.
Además de su valor religioso, este monumento ha adquirido relevancia como punto turístico. Su ubicación ofrece una vista panorámica de la ciudad, lo que lo convierte en un sitio frecuentado por quienes buscan tomar fotografías o simplemente apreciar el paisaje. A esto se suman actividades religiosas y eventos culturales que se realizan en sus alrededores, especialmente en fechas significativas para la comunidad católica.
El impacto del Cristo de Copoya también se refleja en la actividad económica de la zona. La llegada constante de visitantes ha impulsado pequeños comercios y servicios, generando movimiento en comunidades cercanas. Este fenómeno se repite en otros puntos del país donde existen monumentos de gran escala con temática religiosa.
Aunque México cuenta con diversas representaciones de Cristo en distintos estados, ninguna alcanza las dimensiones de esta escultura en Chiapas. Su presencia no solo marca el entorno visual de Tuxtla Gutiérrez, sino que también lo posiciona como un referente turístico y religioso en la región.
De esta manera, el Cristo de Copoya se mantiene como una obra que combina fe, arquitectura y atractivo turístico, consolidándose como uno de los emblemas más reconocibles del sureste mexicano.
¿Buscando más noticias hoy en Puebla? Sigue leyendo en nuestro portal para mantenerte informado.
foto ilustrativa
xmh