En el centro de Chignahuapan hay una bella obra arquitectónica que da color y alegría al lugar. Se trata del kiosco, que es un tipo de construcción imposible de encontrar en otro lugar de México, pues está hecho al cien por ciento de madera.
Se construyó en 1871 con el delicado entramado que solo el arte mudéjar puede conseguir.
Se apoya de ocho pilares de madera y dispone de una plataforma elevada, así como de piezas de madera que resaltan sus tonos azul, rojo y ocre. En todos sus años de existencia, su pintura solo se ha retocado en dos ocasiones.
Debajo de él hay una fuente que parece que quedó un poco en el olvido. Pero esto no siempre fue así. Hace años se creía que el agua de la fuente era sagrada y pura para todo aquel que la bebiera.
También el kiosco se usó durante mucho tiempo por los músicos del pueblo, ya que la forma de su techo permitía que el sonido de sus instrumentos y sus voces llegará lejos y con claridad.
Desde hace décadas, todos los días, el kiosco de Chignahuapan es testigo inmóvil del ir y venir de la Plaza de la Constitución. Por desgracia, actualmente no se puede subir a él, ya que su estructura no soportaría el peso de más de 20 personas.
Es una joya arquitectónica que debes visitar en este pueblo mágico.
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Foto Archivo
LMR