Conflicto en Medio Oriente presiona al mercado petrolero; prevén alzas mayores

Por xmontero , 1 Marzo 2026
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Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el mercado energético reaccionó con incrementos inmediatos en el precio del crudo. La alianza OPEP+ anunció un aumento moderado en su producción, mientras persiste la incertidumbre sobre el suministro global
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El precio internacional del petróleo registró un repunte abrupto este fin de semana luego de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán, un episodio que volvió a colocar a Medio Oriente en el centro de la incertidumbre energética mundial. Operadores del mercado reportaron que el crudo Brent —referencia para Europa— subió alrededor de 10 por ciento en operaciones extrabursátiles del domingo, acercándose a los 80 dólares por barril.

La reacción ocurre en un contexto donde el mercado ya mostraba señales de tensión. El viernes previo, el Brent había alcanzado los 73 dólares, su nivel más alto desde julio, ante versiones de un posible ataque que finalmente se concretó horas después. Aunque los mercados de futuros permanecen cerrados durante el fin de semana, analistas prevén que cuando reabran las operaciones los precios podrían escalar hacia los 90 o incluso los 100 dólares por barril si se confirma una interrupción prolongada del suministro.

Uno de los focos de preocupación es el Estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por donde circula más del 20 por ciento del petróleo que se comercializa en el mundo. Tras la advertencia de Teherán para que embarcaciones eviten transitar por la zona, diversas navieras, compañías petroleras y casas comercializadoras optaron por suspender envíos de crudo, combustibles y gas natural licuado.

Especialistas del sector energético advierten que, aun cuando existen rutas alternativas como oleoductos en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, la capacidad de desvío es limitada. Un cierre total del estrecho podría retirar del mercado entre ocho y diez millones de barriles diarios, una cifra considerable si se toma en cuenta que el consumo global ronda los 100 millones de barriles al día.

En medio de este escenario, la alianza OPEP+ anunció que incrementará su producción en 206 mil barriles diarios a partir de abril. El ajuste representa menos del 0.2 por ciento de la demanda mundial y forma parte del proceso gradual para revertir los recortes acordados en 2023. El bloque, encabezado por Arabia Saudita y Rusia, justificó la medida con base en lo que calificó como perspectivas económicas estables y bajos niveles de inventarios, sin hacer referencia directa al conflicto con Irán.

Irán, que produce alrededor de 3.3 millones de barriles diarios, es el cuarto mayor integrante de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Más allá del posible impacto en sus propias exportaciones, el mayor riesgo radica en la amenaza de obstaculizar el tránsito marítimo en Ormuz, por donde pasa casi toda la producción de Irak y Kuwait, así como buena parte del crudo saudí y emiratí, principalmente con destino a Asia.

Algunas firmas financieras estiman que, si la tensión se prolonga, el barril podría estabilizarse por encima de los 90 dólares en el corto plazo. Otras consideran que un conflicto regional más amplio presionaría aún más los precios, con repercusiones en la inflación, los costos de transporte y las tarifas de energía a nivel global.

Para economías importadoras como México, un encarecimiento sostenido del petróleo podría tener efectos mixtos: por un lado, mayores ingresos por exportaciones; por otro, presiones en combustibles y cadenas productivas. Por ahora, el mercado energético internacional se mantiene atento a cualquier señal en el Golfo Pérsico, donde la estabilidad de una franja marítima estratégica influye directamente en el bolsillo de millones de consumidores en todo el mundo.

 
 
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