El intento de Estados Unidos por contener o reducir la influencia de China en México y en América Latina llega “demasiado tarde”, porque Pekín acumula alrededor de 25 años de expansión sostenida en comercio , inversión y operaciones financieras dentro de la región, afirmó el académico Enrique Dussel Peters.
Durante una conferencia virtual, el coordinador del Centro de Estudios China-México (Cechimex) de la UNAM sostuvo que Washington —y en particular la administración del presidente Donald Trump— pasar parece por alto el alcance que ya tiene China en sectores considerados estratégicos en distintos países latinoamericanos.
El especialista subrayó que China se ha convertido en el principal socio comercial de varios países de Sudamérica, entre ellos Brasil, Chile, Perú, Argentina y Uruguay, y que alterar esa realidad en el corto plazo luce altamente complicado, independientemente de la voluntad política que existe en la Casa Blanca.
Dussel Peters recordó que frenar la presencia china en la región es un objetivo planteado de manera explícita en la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos 2025, difundida por Trump en diciembre pasado. Ese documento, según expuso, habla de excluir a potencias extrahemisféricas de América Latina y de obstaculizar su acceso a ámbitos como infraestructura, puertos, telecomunicaciones, minería, energía y seguridad, con el argumento de garantizar el control estadounidense sobre recursos considerados estratégicos.
Para el académico, la pregunta clave no es si la intención de Washington es clara —porque lo es—, sino si podrá concretarla. Sobre ese punto, respondió que “no lo sabemos”, aunque insistió en que el crecimiento de China en América Latina durante el siglo XXI ha sido sustancial y que el reconocimiento de ese proceso por parte de Estados Unidos llegó con retraso.
En su recuento, apuntó que fue en años recientes cuando Washington, durante la administración de Joe Biden (2021-2025), comenzó a presionar a México y a otros gobiernos latinoamericanos para evitar que se convirtieran en “puertas traseras” de productos chinos hacia el mercado estadounidense. Con Trump, agregó, esas presiones sobre México aumentarán, pero aún así el intercambio comercial entre México y China se mantuvo en niveles elevados durante 2025.
Como ejemplo, citó que el comercio bilateral China-México alcanzó un máximo histórico el año pasado, con un monto de 143 mil 486 millones de dólares. Esa cifra, dijo, representa un incremento del 77% frente a la registrada cinco años antes y un avance del 3,9% en comparación con 2024.
El académico detalló que, entre los principales productos que México adquiere a China, destacan teléfonos móviles, automóviles y componentes electrónicos. En sentido inverso, México exporta al país asiático minerales de cobre y sus concentrados, autopartes y vehículos.
Dussel Peters indicó que China ocupa el lugar de segundo socio comercial de México, aunque remarcó que el intercambio de bienes ha sido persistentemente deficitario para la parte mexicana. Según los datos mencionados, el déficit comercial del año pasado fue de 123 mil 056 millones de dólares a favor de China.
El especialista indicó que la presencia china en América Latina se ha consolidado mediante un proceso “muy sólido” que, como cualquier dinámica de largo plazo, podría revertirse, pero advirtió que, de ocurrir, no sería algo inmediato. “No va a ser en un fin de semana”, resumió.
En ese contexto, sostuvo que China se ha convertido en una alternativa relevante para varios países de la región al impulsar de infraestructura e inversión que calificó de originales. A diferencia de los enfoques ideológicos, añadidos, en muchos países latinoamericanos el origen político del capital suele quedar en segundo plano frente a la necesidad de inversión, sin importar si proviene de gobiernos comunistas, capitalistas o socialdemócratas.
Finalmente, Dussel Peters afirmó que, más allá de la disputa geopolítica planteada por Estados Unidos, China se ha posicionado como líder en diversos campos de alta tecnología, lo que la convierte en un socio difícil de sustituir no sólo para América Latina, sino también para Estados Unidos y Europa. Por ello, se concluye que resulta simplista suponer que la región podrá prescindir de China en un horizonte cercano.
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Foto: Especial
Djs