La recaudación tributaria en México registró un retroceso durante el primer cuatrimestre del año, de acuerdo con datos del Servicio de Administración Tributaria (SAT), lo que representa la primera caída en cinco años para un periodo similar y un resultado por debajo de lo estimado por la autoridad fiscal.
Entre enero y abril, el organismo recaudó 2 billones 70 mil 803 millones de pesos por concepto de impuestos, cifra que representa una disminución de 1.6% anual en comparación con el mismo periodo del año anterior. Además, el resultado quedó por debajo de lo programado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que había proyectado ingresos por 2 billones 110 mil 960 millones de pesos, es decir, una diferencia negativa de 1.9% respecto a la meta.
Este desempeño se presenta en un contexto de menor dinamismo económico. Durante el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto (PIB) mostró una contracción de 0.6% trimestral, lo que ha influido en el comportamiento de la recaudación, especialmente en los principales impuestos federales.
Pese a este entorno, la SHCP, encabezada por Édgar Amador Zamora, mantiene su expectativa de crecimiento económico para el año entre 1.8% y 2.8%, aunque analistas del sector privado, como los consultados en la Encuesta Citi, estiman una expansión más moderada de alrededor de 1.1%.
En este contexto, el SAT sostiene la meta de alcanzar una recaudación anual histórica de 5.82 billones de pesos, con la intención de fortalecer los ingresos públicos y reducir el déficit fiscal. Dentro de los documentos de política económica, se proyecta que la recaudación tributaria mantenga una tendencia al alza y alcance niveles equivalentes a 15.6% del PIB hacia 2026, impulsada por medidas de fiscalización y mayor cumplimiento de los contribuyentes.
Sin embargo, el comportamiento de los principales impuestos muestra señales mixtas. El Impuesto sobre la Renta (ISR), que concentra la mayor parte de los ingresos fiscales y está vinculado a salarios, actividades empresariales e ingresos por inversiones o rentas, registró una caída de 6.2%, al ubicarse en 1 billón 148 mil 841 millones de pesos.
En contraste, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), asociado al consumo interno, mostró un ligero crecimiento de 0.4%, al sumar 562 mil 319 millones de pesos, lo que sugiere un comportamiento más estable del gasto de los hogares pese a la desaceleración económica.
Por su parte, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) tuvo un desempeño más dinámico, con un incremento de 12.7%, al alcanzar 251 mil 592 millones de pesos, impulsado principalmente por productos gravados como combustibles y bebidas.
Especialistas en materia fiscal señalan que la combinación de menor actividad económica y ajustes en la dinámica del consumo podría seguir presionando la recaudación en los próximos meses. No obstante, el gobierno federal mantiene la expectativa de que las medidas de control, fiscalización y eficiencia administrativa ayuden a compensar parcialmente la desaceleración.
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xmh