Solo tres de cada diez negocios afiliados al Consejo de Organismos Empresariales (COE) mantienen conexión directa entre sus sistemas de videovigilancia y la Dirección de Emergencia y Respuesta Inmediata (DERI) del ayuntamiento, a pesar de que el costo para hacerlo es relativamente bajo y que el delito que más inquieta en la zona sigue siendo el robo a transeúntes.
De acuerdo con César Bonilla Yunes, presidente del organismo empresarial, de un padrón aproximado de 2 mil 500 afiliados, apenas el 30 por ciento ha dado el paso para enlazar sus cámaras con el sistema municipal. El dirigente reconoció que existe resistencia por parte de los empresarios, no solo del COE sino de otros sectores, para involucrarse de manera más activa en acciones preventivas de seguridad.
Bonilla Yunes explicó que la instalación de equipos de circuito cerrado no representa una erogación elevada, ya que la inversión ronda los 15 mil pesos. Además, señaló que la Secretaría de Seguridad Pública municipal proporciona los botones de pánico y el software necesario para que los negocios puedan conectarse vía internet al sistema del DERI, lo que permitiría una respuesta más rápida ante situaciones de riesgo.
El llamado ha sido insistente, particularmente entre los comercios ubicados en el Centro Histórico de Puebla, donde se ha pedido a los propietarios que amplíen el monitoreo no solo al interior de sus locales, sino también a los alrededores. La intención, dijo, es disuadir a posibles asaltantes y alertar con mayor rapidez a las autoridades cuando se detecten conductas sospechosas en la vía pública.
El presidente del COE subrayó que el robo a peatones es el delito que genera mayor preocupación entre los afiliados, ya que afecta tanto a clientes como a trabajadores. En ese sentido, reconoció que los empleados que salen en horarios nocturnos son quienes enfrentan mayor vulnerabilidad, por lo que se les ha recomendado extremar precauciones y adoptar medidas básicas de autoprotección.
A pesar de ello, la respuesta del sector empresarial para sumarse a estas estrategias ha sido lenta. Bonilla Yunes advirtió que la falta de prevención termina por traducirse en costos más altos, no solo económicos, sino también en afectaciones a la operación de los negocios y a la percepción de seguridad en zonas comerciales.
El dirigente empresarial sostuvo que la experiencia ha demostrado que las cámaras de videovigilancia son una herramienta útil para identificar puntos donde los delitos se repiten y para facilitar la actuación de las autoridades. Por ello, reiteró el llamado a quienes aún no cuentan con estos sistemas para que los instalen, y a quienes ya los tienen, para que los conecten al DERI.
Finalmente, señaló que la seguridad no puede recaer únicamente en las autoridades municipales. Desde su perspectiva, la colaboración entre gobierno y sector privado es clave para reducir los índices delictivos y generar entornos más seguros en la ciudad, especialmente en áreas con alta actividad comercial como el Centro Histórico.
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