El huachicol, el origen (Primera de 4 partes)

Por claudia , 3 Febrero 2026

Una de las grandes fatalidades en Puebla es la colusión del poder con la delincuencia.

Antes a la entidad se le conocía por sus prósperas industrias textil y automotriz, ahora se destaca por encabezar cada sexenio las mayores ganancias por huachicol.

Nada detiene la venta de gasolina robada, porque la impunidad dejó utilidades para que todos ganen. Se arraigó una base social que hizo suya la frase: “Pemex es todos”.

El huachicol fue el principal negocio que se expandió con pingües ganancias en Puebla, gracias a la construcción de la planta automotriz AUDI, cuyas obras arrancaron el 4 de mayo del 2013.

El entonces gobernador Rafael Moreno Valle anunció una inversión de mil millones de dólares para que se instalara, en San José Chiapa, la empresa alemana de autos de lujo, amén de gastarse otros 10 mil millones de pesos, en infraestructura pública.

Ahí se construyó un negocio paralelo, alentado por el morenovallismo.

Mover miles de toneladas de tierra en una superficie de 460 hectáreas en San José Chiapa, implicó una operación sin precedente de traslados en camiones que se formaban en kilómetros de filas en el lugar abastecidos, en su gran mayoría, con hidrocarburo sacado de los ductos de Pemex.

Lo que pasaba es que al precio oficial de la gasolina de esa época (12 pesos) resultaba incosteable para transportistas, por lo que entonces así, sin recato alguno, se planteó comprar cada litro al huachicol que lo ofrecía a 5 pesos.

Se corrió la noticia y todos le entraron al negocio. Unos para perforar ductos, otros en su resguardo en bodegas o camionetas de lugareños y transportistas que hallaron en la gasolina barata, una forma de bajar costos.

Además, se tuvieron que desgajar 14 cerros de la región para rellenar la base de cimentación con 374 pilotes de hormigón que sostendrían las naves industriales de AUDI.

Nació pues el llamado “Triángulo Rojo”, a la vista de todos. Por eso, todos quería ser parte del modelo de negocios que acabó por enraizarse en la médula ósea de los pueblos con líderes protegidos por autoridades y pobladores.

En seis municipios de la llamada zona del Triángulo Rojo: Tepeaca, Tecamachalco, Palmar de Bravo, Quecholac, Amozoc y Acajete se concentraron 7 de cada 10 tomas clandestinas de gasolina de Pemex.

Ahora existen bandas de huachicoleros, protegidas por familias (amas de casa y menores de edad), porque las autoridades se coludieron también en el negocio.

Por lo que representaba en dinero para el sistema se dejó que los huachicoleros controlaran políticamente los municipios.

Si eran socios huachicoleros y autoridades, pues se repartieron el pastel político.

De seis alcaldías donde gobernaron los huachicoleros, cuatro: Tecamachalco, Palmar de Bravo, Amozoc y Acajete, que quedaron en el morenovallismo.

Al PAN, PRD y Pacto Social de Integración, pertenecían los ediles, quienes en campañas siempre recibieron el apoyo huachicol con pago de comidas, regalos a los asistentes, traslados y, por supuesto, gasolina a mejor precio.

Los otros dos municipios, Quecholac y Tepeaca, fueron para el PRI, con sus autoridades muy cercanas al morenovallismo, al margen de sus dirigentes de aquella época.

Autoridades municipales que se hicieron de la vista gorda, dejaron que las familias también se volvieran parte del negocio.

Hay que desenmascarar a todos los políticos: alcaldes, diputados locales y federales, gobernadores y hasta la élite del ejército que también se enriqueció con el huachicol.

Sí, los Moreno Valle, Los Mier, Los Villegas, Los Huerta, Los Saturnino, entre otros más.

 

clh

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