El insignificante regaño de Morena

Por claudia , 3 Marzo 2026

Cuando faltan escasos cuatro meses para que los actuales presidentes municipales alcancen la mitad de sus periodos de gobierno, la dirigencia estatal de Morena no “le encuentra la cuadratura al círculo” para ejercer su carácter de autoridad política e iniciar un proceso de vigilancia y sanción hacia los alcaldes morenistas que ejercen el poder con actitudes alejadas de la visión de la 4T. El propósito de fiscalizar a los ediles quedó solo en buenas intenciones.

Morena quiso iniciar –este lunes– su ejercicio de vigilancia hacia los alcaldes y diputados del partido, con un resultado que “da pena ajena” y que acaba siendo un llamado insignificante a corregir comportamientos sobre situaciones que rayan en lo intrascendente, en la frivolidad.

Todo este asunto inició en enero pasado, a raíz de un fuerte cuestionamiento que el gobernador Alejandro Armenta Mier le hizo en público al alcalde de Xicotepec de Juárez, Carlos Barragán Amador, por presuntamente haber “inflado” el costo de una vialidad.

Luego de ese episodio, la dirigencia estatal de Morena, encabezada por Olga Lucia Romero Garci Crespo y Guadalupe Siyanca Peregrina, a su calidad de presidenta y secretaria general, respectivamente, anunciaron que iniciaba un estricto proceso de vigilancia de los 54 alcaldes morenistas del estado de Puebla.

Para ello, se establecieron tres parámetros de fiscalización hacia los ediles, que son: vigilar que no ejerzan de manera opaca los recursos públicos, que actúen con austeridad y que no mientan a la población sobre sus planes de gobierno.

Lo anterior sonaba muy positivo. El anuncio fue bien recibido, adentro y fuera de Morena, ante la imperiosa necesidad de que las autoridades emanadas del Partido de Regeneración Nacional gobiernen de acuerdo con la visión de la 4T y no bajo el viejo estilo priista.

Posterior a ese anuncio pasaron casi dos meses sin que se supiera nada de ese esfuerzo, hasta que este lunes, por fin, Morena inauguró de manera decepcionante su tan publicitado esfuerzo de fiscalizar la conducta de las autoridades morenistas.

El partido les hizo un llamado público a Juan Rivera Trejo y Nayeli Salvatori Bojalil a que se conduzcan “con prudencia”, luego de que el alcalde de Chignahuapan y la diputada local, respectivamente, publicaron videos controvertidos. El primero dándole un regalo a su esposa y llevando un fajo de billetes en la mano. La segunda por parodiar un incidente en una universidad privada en donde un grupo de alumnos se caen de unas gradas.

Luego de conocerse esa postura, la primera reacción que surge es hacerse las siguientes preguntas:

¿Eso es todo?, en el proceso de fiscalización en la 4T poblana

¿A eso se le llama cuidar el desempeño de autoridades?

¿Es importante sancionar el contenido de videos que hablan de frivolidades y asuntos privados?

¿No hay nada más importante que vigilar en la acción de los alcaldes morenistas?

Por supuesto que los contenidos de los videos de Salvatori y Rivera son de mal gusto. O mejor dicho, son asunto de una absoluta frivolidad que no entran en el ámbito de ninguna actividad del poder público.

En cambio, hay conductas de alcaldes de Morena que desde hace mucho tendrían que estar “bajo la lupa” de la 4T, por tratarse de conductas que rayan en la opacidad presupuestal, el abuso de poder y el clasismo. Y sobre esos malos gobiernos no dice una sola palabra el Partido de Regeneración Nacional.

Los siguientes son tres ejemplos que si debieran preocupar a Morena y que no han sido objeto de la vigilancia del partido marrón:

Primero: en Izúcar de Matamoros, con el alcalde Eliseo Morales Rosales, a lo largo de 2025 se hizo una sola obra pública. No hubo más. Nadie sabe qué se hizo con el presupuesto del municipio.

El único trabajo que emprendió el edil Morales Rosales fue una remodelación del zócalo, que fue de mala calidad y que se arrancó sin las debidas licencias del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Segundo: en Tehuacán, que es la segunda ciudad más importante del estado, hay una crisis en el manejo de los residuos sólidos, se incrementaron hasta en un 300 por ciento las tarifas del agua potable y la obra pública es intrascendente.

El alcalde de Tehuacán, Alejandro Barroso Chávez, ha sido una fuerte decepción. En lugar de buscar arreglar los problemas de su municipio, asume una actitud de soslayar los conflictos que acontecen en la ciudad.

Tercero: el alcalde de Huauchinango, Rogelio López Angulo, durante su anterior mandato emprendió un proyecto que implicó demoler el principal mercado del municipio y a lo largo de ya casi tres años, dejó a la comunidad sin dicho centro de abasto que, todavía no lo terminan. Esta situación llevó a la quiebra de muchos comerciantes que perdieron sus espacios de venta.

Por si fuera poco, ahora el alcalde con una actitud clasista ha decidido negarle espacios de venta a los pequeños vendedores de frutas, hortalizas y otros productos, todo porque no tienen dinero para comprar un local en el nuevo mercado.

Es decir, en el ayuntamiento de Huauchinango no importa la máxima morenista de que: “por el bien de México, primero los pobres”.

López Angulo, aunque se reeligió con las siglas de Nueva Alianza, también fue postulado por Morena.

 

 

clh

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