Las alianzas conceptualmente siempre han sido cuestionables, pero eficaces en el plano electoral y políticamente han contribuido a la alternancia; consecuentemente, a la democracia electoral. En el cierre del siglo, las coaliciones fueron cruciales para derrotar al PRI en elecciones de gobernador en Tlaxcala, Nayarit, Oaxaca y Chiapas, que se sumaron a los triunfos del PAN sin coalición en Nuevo León, Aguascalientes, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco y Nuevo León.