Lo diré sin rodeos y en primera persona. Presidenta Sheinbaum: se equivoca usted rotundamente. No solo un poco; se equivoca de raíz. Yo no quiero que “su movimiento fracase”, como usted repite en cada discurso con tono de mártir incomprendida. Al contrario: preferiría mil veces que a México le fuera muy bien, que la llamada Cuarta Transformación me callara la boca y me dejara sin material para escribir.