La edad no debe ser impedimento para activarse físicamente y menos cuando, a partir de los 60 años de vida, se ingresa a la población de adultos mayores.
Y es que el ejercicio aporta vitalidad y salud emocional, sensaciones que las personas de la tercera edad quieren mantener a como dé lugar, porque precisamente es cuando más cambios fisiológicos, cognitivos y estructurales experimentan.
Además, a partir de las seis décadas de existencia se presenta con mayor énfasis la sarcopenia que es la pérdida de masa muscular.