En política las formas, como los silencios, también cuentan. No es quien más ruido hace ni quien mejor hace para nadar de a muertito. Sino al contrario, a la hora de las definiciones es en donde se conoce quien es quien. Los dobleces en la escena pública ayudan, pero no a perpetuidad.
Frente a la voracidad de los grupos desde la reacción, la desmemoria convenenciera de unos cuantos y la carroñera conducta de usuarios de redes y financieros que alimentan la narrativa del miedo a través de millones de bots para influir en el imaginario, era necesario ir al pasado.