Un reciente descubrimiento arqueológico en los Valles Centrales de Oaxaca volvió a poner en el centro de atención a la cultura zapoteca. Se trata de una tumba construida alrededor del año 600 d.C., que permaneció enterrada durante siglos y que destaca por su alto grado de conservación, así como por la cantidad de información simbólica y ritual que resguarda.