Para muchos países de América Latina los estadios de futbol son mucho más que recintos deportivos, pues son parte de su cultura y escenarios de momentos históricos.
China se encuentra en proceso de construir un recinto que romperá el equilibrio tradicional. Levantado en el corazón de Centroamérica, será un nuevo estadio despierta expectativas, interrogantes y comparaciones inevitables con los grandes íconos del continente.
El estadio Nacional de El Salvador es una obra estratégica, capaz de posicionar al país en el circuito de grandes eventos internacionales y, al mismo tiempo, consolidar la presencia china en la infraestructura latinoamericana.
La iniciativa surge de un acuerdo bilateral entre el gobierno salvadoreño y el estado chino, que no solo financia la obra, sino que también aporta el diseño, la ingeniería y la ejecución. Este enfoque integral convierte al estadio en una muestra tangible del modelo de cooperación impulsado por Pekín en distintas regiones del mundo, donde la infraestructura funciona como carta de presentación.
El estadio se localizará sobre el terreno que ocupaba la antigua Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios
La transformación del espacio simboliza también un cambio de etapa. Donde antes hubo instalaciones militares, ahora se proyecta un recinto abierto al público, pensado para el deporte, la cultura y los espectáculos masivos. Este giro refuerza la narrativa oficial del proyecto como motor de desarrollo y modernización.
En 2023 comenzó la obra y se espera que esté finalizado en 2027.
Tendrá una capacidad aproximada para 50.000 espectadores, con un diseño que prioriza al espectador, contará con accesos inteligentes y sistemas de circulación eficientes hasta soluciones tecnológicas pensadas para medios, jugadores y público, el recinto aspira a ofrecer estándares comparables con los estadios más modernos del mundo.
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Foto Archivo
LMR