El comportamiento de los mercados internacionales de materias primas volvió a encender las alertas económicas. De acuerdo con un análisis reciente del Banco Mundial (BM), los precios de insumos clave como petróleo, fertilizantes, metales y productos agrícolas han registrado un incremento promedio de 16% en lo que va del año, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y presiones en la oferta global.
El organismo atribuye parte de este encarecimiento a la guerra en Medio Oriente, además de otros factores que han afectado el equilibrio del mercado energético y alimentario. En su informe más reciente sobre el mercado de materias primas, el economista jefe del BM, Indermit Gill, advirtió que los conflictos internacionales generan efectos en cadena sobre la economía mundial.
Gill explicó que el impacto de la guerra no se limita al ámbito militar o regional, sino que se extiende en distintas “oleadas”. Primero, dijo, se observa un aumento en los precios de la energía; después, en los alimentos; y finalmente, un efecto más amplio en la inflación global, lo que presiona el alza de las tasas de interés y encarece el costo del endeudamiento para países y empresas.
Energía en niveles elevados
El informe prevé que los precios de la energía podrían aumentar hasta 24% en 2026, alcanzando niveles no vistos desde la invasión de Ucrania por Rusia en 2022. En el caso del petróleo crudo, el referente internacional Brent se proyecta en un promedio de 86 dólares por barril para 2026, frente a los 69 dólares registrados el año anterior.
Estas estimaciones consideran un escenario base en el que las tensiones actuales disminuirían gradualmente y el flujo marítimo en el estrecho de Ormuz se normalizaría hacia finales de 2026. Sin embargo, el BM advierte que un escenario más adverso, con afectaciones directas a la producción petrolera y de gas, podría elevar el precio del Brent hasta 115 dólares por barril.
Presión en alimentos y fertilizantes
Uno de los sectores más sensibles es el agrícola. Los fertilizantes, derivados en gran parte del petróleo, podrían encarecerse hasta 31% este año, alcanzando niveles similares a los observados en 2022. Este aumento, de acuerdo con el BM, reduce los márgenes de ganancia de los productores y pone en riesgo el rendimiento de futuras cosechas.
El encarecimiento de estos insumos también tiene efectos indirectos en los precios de los alimentos, lo que puede trasladarse al consumidor final y aumentar la presión inflacionaria en distintos países.
Metales en ascenso y nuevas industrias
En el caso de los metales industriales, el informe señala incrementos importantes en materiales como aluminio, cobre y estaño, que podrían alcanzar niveles récord. Este comportamiento está relacionado con la creciente demanda de sectores como los centros de datos, la producción de vehículos eléctricos y el desarrollo de energías renovables.
Estos sectores, considerados estratégicos en la transición energética global, están impulsando una mayor presión sobre los mercados de materias primas, en un contexto donde la oferta no siempre crece al mismo ritmo que la demanda.
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