Seguramente a muchos les ha “quitado el sueño” la versión periodística de que, en los próximos cambios del gabinete presidencial, se contempla la posibilidad de que Sergio Salomón Céspedes Peregrina pudiera sustituir a Rosa Icela Rodríguez Velázquez al frente de la Secretaría de Gobernación (Segob). Un movimiento que –si se lleva a cabo– provocaría un realineamiento de las fuerzas internas del 4T en Puebla y desde ahora, se advierte, podría ser decisivo para definir el rumbo de la sucesión en la gubernatura en 2030 y de la elección intermedia del próximo año.
Céspedes tiene en su haber una de las carreras más meteóricas en la historia política de Puebla, ya que en menos de dos décadas ha pasado de ser un mediano empresario a ser dirigente partidista en un municipio, legislador, alcalde de Tepeaca, líder del Congreso local, gobernador del estado, comisionado del Instituto Nacional de Migración y si llega a la Segob sería el poblano más cercano y de mayor confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin tomar en cuenta que en ese periodo ha sido abanderado de todos los partidos políticos existentes de Puebla. No es exageración, pues empezó siendo candidato a diputado por el PRI y el PVEM; luego fue aspirante a edil de MC, el PAN, el PRD, PSI; para después ser nominado por Morena, Nueva Alianza y el PT la segunda vez en que se convirtió en legislador. Mientras que a la gubernatura llegó sin ser votado, al sustituir al finado mandatario Luis Miguel Barbosa Huerta.
Es un personaje que ha desarrollado dos características entrelazadas: manifestarse como un político pragmático en toda la extensión de la palabra, lo que le permitió transitar de un priismo tradicional a convertirse en parte del morenovallismo y acabar siendo líder de la 4T. Y a la par, es muy conciliador, pues ha cambiado de siglas partidistas, pero sin ganarse enemigos o rivales.
Tal vez esa sea la virtud que ahora le encuentran: ser un buen negociador y un hombre práctico, como para hacerse cargo de la Segob, previo al proceso electoral intermedio del actual sexenio.
Lo curioso de esa carrera política de Sergio Céspedes es que hace 17 años había renunciado a participar en política, pues lo consideraba una perdida de tiempo.
A la persona que le ofreció su primer cargo político, de parte del gobernador en turno, le acabó dando las gracias, pues sentía que dedicarse a dirigir el Comité Municipal del PRI en su natal Tepeaca le provocaría descuidar un negocio familiar de camiones de carga.
Querían a su hermano
Corría más o menos el año 2008 o 2009 y al entonces gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, le preocupaba que no había figuras fuertes del PRI para enfrentar la renovación del ayuntamiento de Tepeaca, un importante municipio con vocación comercial y agrícola, que en esa época era un bastión priista.
El político que tenía muchas más posibilidades de lograr la postulación a edil era el médico Isauro Crisóforo Rendón Vargas, quien ya buscaba la candidatura por tercera ocasión, pero tenía un inconveniente: no es oriundo de Tepeaca y eso no gustaba al electorado local.
Por esa razón Mario Marín mandó a llamar a un importante líder de la región, que ya había sido alcalde de Tepeaca, a quien le pidió buscar a un miembro “de la sociedad civil”, que fuera ajeno a los grupos políticos tradicionales para primero nombrarlo presidente del Comité Municipal del PRI y con el paso de los meses, se encaminaría a ser el candidato “natural” a la alcaldía.
El enviado no dudó en fijarse en un ciudadano que, entre otros negocios, tenía un exitoso restaurante en Tepeaca, era muy conocido entre la población y esa condición se palpaba porque siempre que se paraba frente a su establecimiento era objeto de múltiples saludos de la gente.
Ese personaje era Mauricio Céspedes Peregrina que, al calor de unas copas, recibió la propuesta, le pereció interesante y no dudo en responder que, si aceptaba, pero no para que él asumiera esa responsabilidad, sino su hermano Sergio Salomón Céspedes Peregrina.
Argumentó que su hermano era más popular pues había sido presidente del Patronato de la Cruz Roja, del Club Rotario de Tepeaca y había construido una escuela para niños con síndrome de Down.
Tres días más tarde, el mismo enviado del marinismo se entrevistó con Sergio y Mauricio, a quienes les expuso la posibilidad de que alguno de los dos fuera el próximo edil de Tepeaca. La idea, al principio, le interesó al primero de los hermanos, pero luego no le gustó mucho la propuesta de que antes debía ser presidente del Comité Municipal priista, como condición para posicionarse ante las bases del partido.
Salomón Céspedes pidió tiempo para pensar la propuesta y sobre todo, discutirlo con su familia.
Una semana más tarde se produjo la respuesta: era un “no”, bajo el argumento de que eso iba a significar “descuidar” una naciente empresa familiar de camiones de transporte que, en esos momentos, empezaba a dejar ganancias.
De manera sorpresiva, al paso de unas semanas, Sergio Salomón Céspedes cambió de opinión y entonces comunicó a su interlocutor que aceptaba la propuesta. Eso le permitió convertirse en el líder del PRI de Tepeaca, pero no en aspirante a alcalde en los comicios de 2010.
La tardanza de Céspedes para dar “luz verde” al proyecto político, llevó a que Mario Marín aceptara darle “el visto bueno” a Isauro Rendón, quien se convirtió en alcalde en 2010.
Mientras que Sergio Salomón Céspedes tuvo que esperar, como un asunto de “compensación”, llegar a diputado local –por el distrito 18 de Acatzingo— hasta el año 2013.
Si tal vez se hubiera convertido en alcalde en 2010, no habría logrado la meteórica carrera política que lo llevó a recorrer todas las fuerzas políticas con registro en la entidad y saltar del ámbito municipal, al máximo cargo político en el estado y ahora estar en la lista de espera para ser parte del gabinete presidencial.
clh