Una contradicción que salta a la vista es que, por un lado, los gobiernos el federal y del estado de Puebla tienen como prioridad sanear el río Atoyac; pero, por otro lado, resulta que en las proyecciones oficiales se tiene previsto que la planta de tratamiento de aguas residuales que, es la más importante en la zona metropolitana de la capital, que es la de San Francisco, va a desaparecer en el mediano plazo.
O por lo menos se le pretende reducir a ceros su capacidad de saneamiento y se le ha dejado sin una programación presupuestal para el actual ejercicio fiscal.
Una situación incomprensible si se quiere avanzar en la limpieza del Atoyac, toda vez que –según datos oficiales— la zona metropolitana de Puebla aporta el 70 por ciento de los contaminantes que llegan a ese río, que surgen de 2 millones 337 mil usuarios de las redes de drenaje y que corresponde a la población de 7 municipios de la región.
La planta de San Francisco se supone que se sanea un equivalente a 11 mil pipas de agua por día, lo que significaría entre mil 200 y mil 500 litros por segundo.
Dicha planta se ubica en la calle Kepler 2143, a un costado del Hospital Ángeles de Puebla y a espaldas del nuevo edificio de la Secretaría de Planeación, Finanzas y Administración del gobierno estatal de Puebla. En un predio de la más alta plusvalía en la zona más exclusiva de la capital, que es la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl.
No sería raro que esa planta se le quisiera cerrar para aprovechar ese predio para fines inmobiliarios privados o para ampliar la capacidad de estacionamiento de la nueva dependencia gubernamental que, en breve, será abierta al público y desde ahora ya enfrenta graves problemas de planeación, como es no tener una suficiente área de aparcamiento.
La revelación de Gaytán
Hace unos días fue defenestrado Gustavo Gaytán Alcaraz, luego de haber estado 13 años al frente del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP).
Una larga trayectoria que lo convirtió en un personaje clave en el proceso de privatización del agua en la capital y del pésimo funcionamiento de la concesión de dicho servicio público, así como en la falta de saneamiento del río Atoyac pues, aunque el organismo cuenta con siete plantas para ese propósito, está documentado –de acuerdo con un litigio que está en curso— que es inexistente el procedimiento de limpieza de las descargas residuales.
Hace 5 meses, cuando parecía que nadie lo podía remover de la función que desempeñaba, el entonces director del SOAPAP compareció ante el Congreso local y hubo un dato contundente que pasó totalmente inadvertido, pero que es de suma gravedad.
En su exposición ante los diputados locales, Gaytán quiso mostrar que hay un interés real en el salvamento del Atoyac, para lo cual planteó que es urgente obtener nuevos financiamientos privados y públicos, en particular del Fondo Nacional de Infraestructura, para cumplir con la meta de sanear dicho río.
En ese sentido dijo que urge construir 6 colectores marginales con una inversión de mil 463 millones de pesos. Así como ampliar la capacidad de 6 plantas de tratamiento de aguas residuales y edificar otras dos más, cuyo costo sería de 5 mil 460 millones de pesos.
Y como parte de esos planes, presentó un documento denominado: “Proyección de crecimiento y mejora del sistema de saneamiento zona metropolitana de Puebla”.
Ahí se plantea un importante incremento en la capacidad de saneamiento de varias plantas, así como la inversión que se necesita para ese propósito.
Por ejemplo, se propone que la planta de Barranca del Conde aumente su capacidad de 254 litros por segundo a mil. La del Parque Ecológico de 39 a 600 litros. Atoyac Sur de 279 a 2 mil litros.
Un asunto muy especial es que la planta más importante, que es la San Francisco, que se terminó de construir en el último tramo del gobierno de Manuel Bartlett Díaz, se proyecta lo siguiente:
Que actualmente esa planta sanea mil 280 litros y se proyecta que, en el mediano plazo, esa cifra queda en ceros.
Y también aparece en ceros la inversión programada para la tratadora de San Francisco.
Algo que llama mucho la atención porque en el resto de las plantas se prevé aumentar la capacidad de agua procesada y sobre todo, la inversión. Siendo la única excepción la estación de San Francisco, que está en la zona de Angelópolis.
Uno supondría que, siendo el sitio de saneamientos con mayor capacidad instalada en la actualidad, se tendría que potenciar su desarrollo para cumplirse con las metas de rescate del río Atoyac.
Lo que nos lleva a suponer, como siempre ocurre, que el discurso político va en una dirección y la realidad en otra dirección muy distinta.
Se dice que es una prioridad salvar el Atoyac, pero lo que se hace por el río no alcanza los propósitos prometidos. O por lo menos, eso parece.
clh