Estados Unidos atraviesa una de las temporadas de gripe más severas de las últimas décadas, luego de que el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) confirmara 266 muertes pediátricas relacionadas con influenza durante el ciclo 2024-2025. Se trata de la cifra más alta documentada en un periodo no pandémico desde que en 2004 iniciaron los registros oficiales.
El repunte supera de manera considerable lo ocurrido en el ciclo previo, cuando se contabilizaron 199 fallecimientos de menores, un nivel que hasta entonces había marcado el máximo histórico. Con ello, la presente temporada se posiciona como la más letal del siglo XXI para la población infantil, excluyendo los años dominados por pandemias.
El reporte del CDC advierte que estos números obligan a replantear la idea de la gripe como una afección leve o rutinaria. El impacto no solo se refleja en estadísticas, sino en familias que enfrentan pérdidas irreparables y en la necesidad de reforzar estrategias de prevención para proteger a los grupos más vulnerables.
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