El gobierno federal anunció el inicio de un nuevo esquema de identificación vinculado al sistema de salud, el cual comenzará su proceso de registro a lo largo de 2026. La llamada Credencial Universal de Salud busca funcionar como un documento que permita a la población acceder a servicios médicos en distintas instituciones públicas, sin importar su afiliación previa, además de abrir la puerta a su uso en algunos trámites fuera del sector sanitario.
El anuncio fue realizado este 7 de abril por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien adelantó que la medida se formalizará mediante un decreto para la creación del Servicio Universal de Salud. De acuerdo con lo expuesto, la intención es que hospitales y clínicas públicas operen de forma coordinada, permitiendo que los pacientes sean atendidos en diferentes dependencias sin enfrentar las barreras administrativas actuales.
Uno de los elementos centrales de este proyecto es la credencial, que funcionará como una identificación adicional a la emitida por el Instituto Nacional Electoral (INE), aunque contará con su propia base de datos. Las autoridades señalaron que este documento permitirá compartir información médica entre instituciones, lo que facilitaría la continuidad de tratamientos y evitaría duplicidades en la atención.
Entre los usos previstos, la credencial no solo serviría para acceder a servicios de salud, sino también como identificación en programas sociales y trámites administrativos, incluyendo gestiones en dependencias gubernamentales, bancos y servicios básicos. Además, se contempla que sustituya de manera gradual los carnets actuales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
El proceso de implementación será progresivo y podría extenderse por más de un año. Según lo informado, el registro iniciará una vez que se publique el decreto correspondiente, mientras que los primeros servicios asociados a esta credencial estarían disponibles a partir del 1 de enero de 2027.
En cuanto a la operación del sistema, se planteó una aplicación por etapas. En la primera fase (2027) se incluirán servicios como atención en urgencias, hospitalización, partos de emergencia y tratamientos para padecimientos graves como cáncer o enfermedades renales. También se contempla la aplicación de protocolos de atención para infartos y eventos cerebrovasculares, así como consultas de primer nivel con prescripción de medicamentos.
Posteriormente, en una segunda etapa, se buscará ampliar el intercambio de servicios especializados, incluyendo estudios de laboratorio, imagenología y radioterapia. Para 2028, el proyecto considera incorporar la consulta con especialistas, el surtimiento de recetas y la atención de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión bajo un esquema abierto entre instituciones.
De manera paralela, las autoridades plantearon el desarrollo de una plataforma digital que acompañará a la credencial física. Esta aplicación permitirá consultar información sobre derechohabiencia, ubicar unidades médicas y, en una fase posterior, agendar citas, revisar expedientes clínicos y acceder a teleconsulta.
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xmh