India.— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió este domingo con el ministro indio de Relaciones Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, en un intento por recomponer una relación bilateral marcada por tensiones económicas, diferencias diplomáticas y una pérdida de confianza que, según analistas, ha llevado los vínculos entre Washington y Nueva Delhi a su nivel más delicado en más de dos décadas.
La visita de Rubio ocurre en un contexto de fricciones generadas principalmente por la política arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump, cuyo gobierno elevó los impuestos sobre diversas exportaciones indias. A pesar de ese escenario, ambos funcionarios buscaron enviar un mensaje de continuidad estratégica y coincidieron en la necesidad de preservar la cooperación entre las dos naciones, aunque cada una de ellas mantenga como prioridad la defensa de sus propios intereses nacionales.
Después de su primera ronda de conversaciones, Rubio y Jaishankar ofrecieron una conferencia de prensa conjunta en la que destacaron la importancia de la asociación entre Estados Unidos e India. El funcionario estadounidense calificó a Nueva Delhi como uno de los socios estratégicos más relevantes de Washington a nivel global y se mostró confiado en que ambas partes podrán cerrar pronto un acuerdo comercial bilateral. También sostuvo que la relación de Estados Unidos con otros países no debe interpretarse como un elemento contrario a su alianza con la India.
Rubio defendió las medidas comerciales impulsadas por la administración Trump y aseguró que forman parte de una estrategia global orientada a favorecer la economía estadounidense, no de una acción dirigida específicamente contra India. Señaló que el comercio es un asunto que prácticamente todos los gobiernos plantean a Washington, debido al alcance internacional de las decisiones adoptadas por la Casa Blanca.
Jaishankar, por su parte, afirmó que la relación estratégica entre ambos países se sostiene en una convergencia de intereses en distintas áreas. El canciller indio reconoció que el gobierno de Trump ha definido su política exterior bajo el principio de “Estados Unidos primero”, mientras que Nueva Delhi actúa bajo una lógica similar enfocada en poner a la India en primer lugar. En ese sentido, subrayó que ambas administraciones se guiarán por sus respectivas prioridades nacionales.
El ministro indio también abordó la necesidad de garantizar fuentes de energía confiables, diversas y accesibles para una población de mil 400 millones de habitantes. Explicó que Estados Unidos cumple con varios de esos criterios, aunque India continuará buscando múltiples proveedores para asegurar el suministro al menor costo posible. Esa estrategia se inscribe en un giro comercial más amplio de Nueva Delhi, que recientemente concretó acuerdos con Omán, Nueva Zelanda y Reino Unido en 2025, además de un pacto con la Unión Europea en enero.
Las tensiones en el estrecho de Ormuz también estuvieron presentes en la conversación, luego de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán que derivaron en una guerra regional, elevaron los precios del petróleo y alteraron las cadenas de suministro. Jaishankar indicó que tanto India como Estados Unidos tienen interés en proteger la seguridad del comercio marítimo internacional y, al mismo tiempo, mantener el combustible disponible ya precios razonables. Añadió que la diversificación energética es clave para que los mercados permanezcan abiertos y contribuyan al crecimiento económico mundial.
La agenda de Rubio en India se extenderá durante cuatro días e incluirá actividades en varias ciudades, así como una recepción de gala en Nueva Delhi con motivo del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Además, el martes tiene previsto reunirse en la capital india con sus contrapartes de India, Australia y Japón, países que integran el Quad, la alianza estratégica del Indo-Pacífico.
Aunque Washington y Nueva Delhi han reforzado sus lazos durante las últimas dos décadas, los expertos advierten que persisten diferencias de fondo. Ashok Malik, exasesor de políticas del Ministerio de Relaciones Exteriores de la India, señaló que las declaraciones y la retórica procedentes de Estados Unidos durante el último año han afectado asuntos sensibles para la India en materia de seguridad y comercio, lo que ha alimentado un déficit de confianza. A su juicio, la visita de Rubio será considerada positiva si logra estabilizar parcialmente la relación y evitar un mayor deterioro.
Las diferencias también reflejan la tensión entre las ambiciones globales de Estados Unidos y las prioridades de India como potencia emergente. Nueva Delhi, que históricamente se mantuvo cerca de Rusia, ha avanzado en su aproximación a Washington, aunque persisten reservas sobre las intenciones estadounidenses. Aun así, la preocupación compartida por la creciente influencia de China en el Indo-Pacífico ha contribuido a consolidar la cooperación, especialmente a través del Quad.
Ese foro ha criticado en repetidas ocasiones el despliegue militar de China en el mar de China Meridional y sus reclamaciones territoriales marítimas. Beijing, en cambio, sostiene que sus fuerzas armadas tienen un carácter defensivo y acusa al Quad de intentar limitar su expansión económica y su influencia regional. En enero de 2025, tras la investidura presidencial en Estados Unidos, Rubio celebró su primer encuentro internacional formal con los ministros de Relaciones Exteriores de los países del Quad, tanto en conjunto como por separado.
A las tensiones comerciales se susman diferencias relacionadas con Pakistán, Rusia, Irán y China. Aunque India y Estados Unidos suelen ser vistos como cercanos, el primer ministro Narendra Modi minimizó el papel de Trump en la negociación de socios de un alto el fuego tras el breve conflicto militar entre India y Pakistán, originado por la masacre de turistas, en su mayoría indios, en la Cachemira controlada por India en abril de 2025. Islamabad, en cambio, buscó acercarse abiertamente a Trump e incluso promovió que recibió el Nobel de la Paz.
El vínculo también se vio afectado por los aranceles impuestos por Washington a India debido a sus compras de petróleo ruso con descuento. Malik afirmó que en India existe escepticismo sobre la previsibilidad de la política estadounidense y advirtió que los episodios ocurridos durante el último año no serán fáciles de dejar atrás.
La guerra con Irán, iniciada en febrero, añadió otro elemento de inquietud para Nueva Delhi, después de que Estados Unidos intensificara su acercamiento a Pakistán, país que se presentó como mediador entre Washington y Teherán. A ello se sumó una reciente visita de alto perfil de Trump a China, que profundizó el malestar indio.
Praveen Donthi, analista sénior del International Crisis Group, demostró que las dificultades actuales responden a tensiones estructurales que Trump solo hizo más visibles. Según el especialista, la política exterior de India se ha vuelto más definida en la última década y está cada vez más influenciada por su política interna, en particular por su incomodidad frente a los vínculos de Estados Unidos con Pakistán y sus movimientos hacia una distensión con China.
Los analistas coinciden en que la relación entre India y Estados Unidos atraviesa una etapa más compleja: continúa sostenida por intereses estratégicos compartidos, pero está cada vez más condicionada por prioridades nacionales en conflicto y por un entorno geopolítico cambiante. No estimó que Nueva Delhi probablemente apostará por la paciencia estratégica y esperará que el consenso bipartidista favorable a India en Estados Unidos sobreviva al mandato de Trump para reconstruir la relación sobre esa base.
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Foto : Especial
Djs