Vínculos de México con Cuba y Venezuela elevan la tensión política rumbo a la revisión del T-MEC

Por diegoantonio , 15 Febrero 2026
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HR Ratings y Fitch señalan que la cercanía de México con Cuba y Venezuela puede convertir la revisión del T-MEC en una disputa política, al incorporar asuntos de seguridad y lineamientos estratégicos. El contexto, afirman, complejidad añade a un proceso que en los hechos sería una ratificación.
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Ciudad de México.— A la presión que ya pesa sobre México por la crisis de seguridad asociada al narcotráfico y por los señalamientos en torno al sector automotriz, se suma ahora otro factor que, de acuerdo con calificadoras y especialistas consultados por Proceso, está complicando la revisión del T-MEC: la cercanía política del gobierno mexicano con los regímenes de Cuba y Venezuela.

Ese vínculo, descrito como visible e incómodo, se habría convertido en una palanca que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría dispuesto a utilizar en 2026 para condicionar la ratificación del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, bajo una lógica que trasciende lo estrictamente económico y abre la puerta a exigencias de corte estratégico y de seguridad.

En los análisis recientes sobre el futuro del tratado comienza a adquirir mayor peso lo sucedido en Venezuela. Pese a que desde la Casa Blanca circularon amenazas y advertencias, varios observadores consideraron improbable que la tensión escalara hasta el punto en que, durante una operación nocturna, soldados estadunidenses ingresaran a territorio venezolano y capturaran a Nicolás Maduro, quien ahora enfrenta cargos de narcotráfico y terrorismo en Nueva York.

HR Ratings interpreta este episodio como una señal de que la administración estadunidense está dispuesta a recurrir a medidas extraordinarias para alcanzar sus objetivos, incluso si ello impacta negociaciones que, en principio, son comerciales. En entrevista, el director de Análisis en México de la firma, Félix Girard Boni Brandani, sostiene que la prioridad de Washington incluye reducir la influencia de actores no americanos en el continente, con el objetivo de desplazar a Rusia, China e Irán, lo que podría terminar permeando la conversación sobre el T-MEC.

Bajo esa lectura, añade el especialista, se buscaría que México se aleje de cualquier relación estratégica con Rusia, y en ese entramado Cuba y Venezuela —en particular la isla— aparecen como rutas de conexión que acercarían a México con el gobierno de Vladimir Putin.

Fitch Ratings coincide en el diagnóstico general y considera que el desplazamiento de Maduro es congruente con una reafirmación de la Doctrina Monroe, enfoque que coloca al hemisferio occidental —desde Groenlandia hasta el Caribe y América Latina— como eje de la política exterior estadunidense, con el propósito de contener la influencia de China y Rusia. Shelly Shetty, directora general y jefa de Soberanos de Asia y las Américas de Fitch, advierte que los acontecimientos en Venezuela podrían incidir de la manera en que distintos países se alineen con las prioridades de Estados Unidos bajo Trump, y que la intervención en territorio venezolano ya es un factor con potencial para influir directamente en la próxima revisión del acuerdo.

En ese punto, apuntan los análisis, el proceso deja de ser únicamente una discusión comercial y comienza a incorporar asuntos de seguridad internacional y otros temas ajenos al intercambio económico, lo que podría volver la negociación más compleja. Tanto HR Ratings como Fitch sostienen que, en la práctica, la revisión funcionará como una ratificación, pero anticipan que no será un trámite sencillo y que mantendrá elevados niveles de incertidumbre para la economía.

Moody's Ratings, por su parte, no ha publicado todavía un análisis específico sobre el triángulo México-Cuba-Venezuela. No obstante, en su documento “Perspectiva 2026 para mercados emergentes”, señala que, aunque México no atravesará un ciclo electoral este año, la confianza empresarial y las decisiones de inversión continúan estancadas. En ese marco, el informe apunta que los inversionistas están a la expectativa de la revisión del T-MEC, programada para iniciar en julio de 2026, pero mantienen dudas relacionadas con cambios en organismos judiciales y reguladores del país, lo que se convierte en un obstáculo para los esfuerzos corporativos de atracción de inversión extranjera.

El propio Boni Brandani insiste en que la negociación será complicada y afirma que, desde el retorno de Trump a la Casa Blanca, el T-MEC ha recibido impactos políticos de manera recurrente. En esta ocasión, la captura de Maduro coincidió con un tema especialmente sensible: los envíos de crudo mexicano a Cuba, que —según el análisis citado— ya rebasan incluso los volúmenes que en su momento Venezuela destinaba a la isla gobernada por Miguel Díaz-Canel.

De acuerdo con HR Ratings, la relación energética entre México y Cuba podría convertirse en un punto de presión para la administración estadunidense, que buscaría empujar a México a modificar los respaldos que, en la lectura de la calificadora, benefician al gobierno cubano, aun cuando ese asunto no se vincule directamente con la economía ni, en teoría, con la revisión del tratado.

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Foto: Especial 

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