La Catedral de Puebla ha pasado tres intervenciones en los últimos años, las cuales han incluido restauraciones, reparaciones en grietas por movimientos telúricos y mantenimiento por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Muchos de los daños que presenta, se deben al desgaste por antigüedad, ya que el recinto fue construido entre 1575 y 1690, con toques finales para el año 1768, por lo que desde entonces, las autoridades en turno han tenido participación en sus modificaciones.
La primera de tres obras más actuales fue en el 2014, donde se hizo una intervención integral de los portones de acceso, luego de un periodo de 200 años en los que no pudo realizarse, pese a que un año antes, concluyeron con la restauración de 300 grietas en la cúpula mayor, originadas por sismos previos en 1999 y 2002.
No obstante, no requirió reparaciones estructurales mayores tras los movimientos telúricos de ese periodo.
De ahí la situación para el 2017 tuvo raíz en los sismos con epicentro en Oaxaca, que tuvieron impacto en diversos inmuebles del Centro Histórico, comenzando por la construcción religiosa, derivado en un diagnóstico del INAH.
Para 2020 se anunció una medida integral en el atrio, donde se reportó un daño en 65 lajas que componen el piso, sin embargo, o todas pudieron recuperarse derivado de la exposición y la recreación de la Capilla Sixtina, la cual fue traída por parte de la Secretaría de Cultura.
Desde meses atrás, decenas de poblanos comenzaron a evidenciar que para intentar reparar los daños que dejó la instalación de la réplica, colocaron gravilla en los hoyos que quedaron en las lajas del piso.
Continúan labores en lajas del atrio
Las acciones que se desarrollan al día de hoy en la explanada de la Catedral, corresponden a contratos que se licitaron desde la administración del ayuntamiento de Puebla en 2023, misma que es continua para preservación general.
Con el objetivo de hacer un rescate de las “joyas históricas”, el Gobierno del Estado tiene participación en esta labor, donde abarca rehabilita 5 mil 571 metros cuadrados en el atrio de la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.
Las labores incluyen el retiro de flora parasitaria, la consolidación del piso mediante la renivelación de la piedra laja existente, lo que se garantiza la permanencia de las piezas, ya que había irregularidades en los niveles del área, lo que generaba incomodidades para las y los visitantes.
Además, se intervienen las instalaciones pluviales con el desazolve y la rehabilitación de registros de dicho sistema, como medida preventiva para enfrentar la próxima temporada de lluvia.
Es importante mencionar que, de acuerdo a un recorrido realizado por este medio de comunicación, observó que las lajas están siendo levantadas por partes, aunque no se ha especificado si se realizará la sustitución de algunas por su deterioro.
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Foto: Especial
cdch