Bad Bunny debutó en Tokio con un espectáculo ante cientos de seguidores que disfrutaron de sus más grandes éxitos.
Ha sido la primera visita del artista en el continente asiático, en lo que prometía ser un concierto especial dentro de la serie "Spotify Billions Club Live", concebido para celebrar a los cantantes capaces de acumular canciones con más de mil millones de reproducciones. Y el puertorriqueño, a sus 31 años, tiene más de una veintena.
Al ritmo de tambores el público bailó con "Callaíta", el cantante se quitó el chaleco y lo lanzó al público antes de cambiarse por un esmoquin cuyo reverso mostraba, con brillantes, los kanjis de la ciudad de Tokio.
La sorpresa siguiente llegó con una versión de "Mía", acompañada con tambores, timbales, bongós y pequeños instrumentos de percusión que convertían la melodía en una mezcla de salsa y ritmo latino.
El concierto, de una hora y media, parecía acercarse a su final cuando el cantante lanzó un aviso. "Ya se acabó", advirtió el puertorriqueño, pero el público sabía que aún quedaba una última canción.
"Son ustedes los que me trajeron a Japón, algo que nunca imaginé", dijo el cantante antes de pedir al público una última cosa: "Dejen los móviles y disfruten, porque como dice la canción, mientras uno esté vivo, uno tiene que amar lo más que pueda", declaró el artista, mientras las luces se apagaban para entonar la última melodía en una noche inolvidable para la capital japonesa.
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LMR